Buenos Aires, 19/10/2019, edición Nº 2530
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Estudiantes de la UTN ganaron un concurso internacional tras diseñar un buque ecológico

Se reunieron con funcionarios de la Armada para saber las características que debería tener una embarcación para reemplazar al rompehielos Irizar.

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(CABA) En 28 de enero de 1989, el ARA Bahía Paraíso (B-1), el barco de fabricación nacional que abastecía a las bases antárticas argentinas, encalló y se hundió. Ocurrió frente a la base Palmer de los Estados Unidos en la isla Anvers del archipiélago Palmer en la Antártida tras chocar con una roca cuando trasladaba a un grupo de turistas. Desde entonces, la Argentina no tiene un buque propio para realizar esta tarea.

Actualmente, la única forma de proveer de insumos a los argentinos que viven en la Antártida es por medio del rompehielos ARA Almirante Irízar (Q-5) (RHAI), que si bien pertenece a la Armada Argentina desde 1978, fue fabricado en los Astilleros Wärtsilä en Helsinki de Finlandia. Y que se incendió en el 2007 con 241 tripulantes a bordo y volvió a zarpar diez años después, en el 2017, luego de una larga reparación.

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Este año, un grupo de estudiantes de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) presentó un proyecto de un buque que podría reemplazar a la Irizar. Esteban Escudero, Ian Carlos Alvarenga, Juan Cruz Tauterys, María Junco, Maximiliano Mavica, se reunieron con funcionarios de la Armada Argentina, quienes le dieron las características que debería tener la embarcación que necesitarían para llevar combustible, alimentos y otros suministros a las bases antárticas argentinas.

«El tema es que el Irizar realizar también trabajos científicos. Ellos necesitan un buque que sólo sea de abastecimiento, como lo era el Bahía Paraíso«, contó a Clarín Esteban Escudero.

Así nació la idea de diseñar una nave que pueda cumplir todas estas tareas de forma mucho más eficiente que el Irizar. Y tras completar el proyecto, lo presentaron al prestigioso concurso internacional “Dr. James Lisnyk”, organizado por la Society of Naval Architects and Marine Engineers (SNAME).

Así fue como estos estudiantes de la UTN ganaron el concurso gracias al diseño innovador de la nave. El graduado de la Facultad consideró que una de las características más destacadas del buque es su propulsión a LNG, “la propulsión que tiene es a través de gas natural licuado. Si bien también navega con diésel antártico, también tiene la capacidad de navegar con LNG, con lo cual produce menos contaminación y eso es clave para navegar un área protegida como la Antártida. Creo que ese es un diferencial importante, para destacar porque es algo innovador, es algo nuevo que no todos los barcos tienen y para nosotros fue un gran desafío porque es algo nuevo y muy moderno”, explicó Ibarra.

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Esta característica surgió de parte de los estudiantes de la Facultad “porque creemos que, si el buque va a la Antártida, que es una zona protegida, tenemos que seguir protegiéndola. Lo ideal sería que todos los barcos que vayan tengan este tipo de propulsión. Si bien hay normas que cumplir para navegar en la Antártida, sería bueno empezar a concientizar para que los barcos sean más limpios”.

Ignacio Lozano, estudiante de la carrera de Ingeniería Naval en la UTN Buenos Aires, es miembro de ANTU, la sección estudiantil que representa al SNAME en Argentina, y participó del desarrollo de los proyectos de construcción de un yate y el buque logístico que ganó la competencia este año.

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Es una satisfacción muy grande, sobre todo por la posibilidad de incentivar al otro a que participe en otros proyectos, generar esas ganas y esa conexión de trabajo en equipo. Es muy interesante, no sólo para los que participaron sino también para el propio Departamento y el renombre que le genera esto a la Facultad”, sostuvo.

El buque tiene 132 metros de eslora, 22 metros de manga, 12 metros de puntual y 7,7 metros de calado, tiene la capacidad de navegar por aguas polares, transportando carga, personal y provisiones para las campañas antárticas”, detalló Lozano.

El año pasado, los estudiantes de Ingeniería Naval de la UTNBA y miembros de ANTU, que desde 2012 tienen su sede en UTN Buenos Aires, ganaron el concurso con el desarrollo de un buque de investigación pesquera. NR

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