Buenos Aires, 18/11/2017, edición Nº 1830

El 80% de la contaminación de la Cuenca Matanza-Riachuelo es por falta de cloacas

Así lo informó Acumar. Viviendas, barrios cerrados, hospitales y hasta penitenciarías y clubes arrojan sus desechos orgánicos al curso del agua sin haber sido tratados.

(CABA) Viviendas, complejos habitacionales, barrios cerrados, hospitales y hasta penitenciarías y clubes de golf son los causantes del 80 por ciento de la contaminación de la Cuenca Matanza-Riachuelo, al arrojar sus desechos orgánicos al curso del agua sin haber sido tratados con anterioridad, informó la Autoridad de Cuenca Matanza Riachuelo.

A este grupo Acumar los llama “los desvinculados”, porque no están conectados a la red cloacal ni cuentan con plantas de tratamiento que procesen sus efluentes antes de desembocar en el río. Esto provoca reacciones químicas en el agua que reducen la concentración de oxígeno y, por ende, la posibilidad de que haya vida.

Es importante entender que, si bien las industrias son un factor importante, la carga orgánica de los cursos de agua es el mayor contaminante de la Cuenca”, aseguró Federico Gatti, director general ambiental de la Agencia Cuenca Matanza-Riachuelo, durante una recorrida que efectuó con Télam en el arroyo Cebey en Cañuelas.

Según cálculos de la Acumar, más de 2.5 millones de personas -casi el 50 por ciento de la población estimada de la cuenca- como así también distintas industrias no cuentan con acceso al sistema cloacal.

“En este momento se trabaja en la extensión de las redes cloacales pero, mientras avanzan las obras, controlamos el nivel de volcado al agua”, explicó Miguel Sainz, coordinador de fiscalización de la Agencia.

Esta mañana un equipo de Acumar hizo una inspección sorpresa en un club de golf del partido bonaerense de Cañuelas para descubrir porqué el arroyo Cebey perdía la mitad de concentración de oxígeno al atravesar el complejo.

En un primer momento pensaron que era un problema en su planta de tratamiento de efluentes, pero descubrieron que el problema estaba en la descarga del agua de las lagunas internas del golf al arroyo.

“Es una muestra ideal para ver el efecto de la contaminación orgánica. Las algunas son reservorios de agua para los momentos de lluvia. Pero al permanecer estancada, el agua pierde oxígeno, gana en carga orgánica y, cuando llueve, se vuelca al curso del arroyo. Así es como se termina contaminando”, explicó Gatti.

En lo que va de 2017 se tomaron 849 muestras de aguas subterráneas, agua superficial y efluentes sin tratamiento en distintos puntos de la cuenca y casi la mitad (413) estaba fuera de los parámetros indicados por la Acumar.

En marzo último se intensificó el trabajo de los inspectores al entrar en vigencia la nueva normativa que restringe aún más los límites de descargas en los cursos de agua que conforman la Cuenca.

En este tiempo se detectaron también otras industrias, como empresas avícolas o de camiones de ganado, que, con el lavado de los vehículos o luego de las lluvias, arrastraban la materia fecal de los animales a los cursos pluviales que desembocaban en ríos afluentes del Matanza.

“Algunos fueron clausuramos, otros están haciendo plantas de tratamiento o redujeron su consumo de agua y acopian ese vertido y lo llevan a un planta de tratamiento de Aguas Bonaerenses (ABSA)”, indicó el director general ambiental de Acumar.

Más allá de las deficiencias de infraestructura que arrastra la provincia desde hace años, también hay zonas donde, a pesar de tener cercanía con las redes cloacales, muchas viviendas no tienen hecha la conexión.

“Hay lugares que, pese a tenerlas en la misma puerta de su casa, hasta un 40 por ciento de las viviendas no están conectado a las redes cloacales”, aseguró Sainz, algo que adjudicó tanto al desconocimiento como a la falta de voluntad de invertir en caños que hagan el “bypass” entre el pozo ciego y las conexiones con la red cloacal.

Otro de los problemas a los que se enfrenta la Acumar son las multas: sus montos son -muchas veces- muy bajos para algunas de las industrias, que prefieren pagarlas antes de adecuarse a la norma, ya que hacer un proceso de reconversión o construir una planta de tratamiento puede ser muy oneroso.

Se está revisando tanto en el proceso como en las multas, para evaluar su aumento a los efectos de que establecer nuevos montos. Buscamos ir a un esquema en el que la sanción tenga efectividad”, afirmó Sainz.

El proceso de verificación del cumplimiento de la sanción también es importante. En la actualidad, de las 231 clausuras vigentes, 36 industrias violaron la clausura y operaron de todos modos.

“Esto quiere decir que tiene que haber un proceso de seguimiento. No solo hay que cobrar la multa, sino también de inspección que corrobore la ejecución de esa sanción. Por eso duplicamos los horarios de verificación y ampliamos las requisas a los fines de semana, cuando muchas empresas violaban las normas”, afirmó

En lo que respecta a las obras de infraestructura, también se puso en marcha el “Sistema Riachuelo”, una solución integral para las limitaciones del transporte y depuración de las redes de cloacas en la Cuenca Baja y Media y la calidad de prestación del servicio.

El Sistema consiste en tres obras de gran magnitud: el colector margen izquierdo, que ampliará la red cloacal; una planta de tratamiento en un predio en Dock Sud, partido de Avellaneda, y el Emisario Riachuelo, un conducto de 12 kilómetros que asegurará la disposición adecuada de los efluentes tratados en la Planta Riachuelo en el Río de la Plata.

Una vez que entre en funcionamiento, el Sistema Riachuelo contará con una capacidad de tratamiento de unos 2.100.000 m³/día, un beneficio para unos 4,3 millones de habitantes en un plazo estimado de 5 años.

Cerca de 6 millones de personas viven en la Cuenca Matanza Riachuelo, cuya extensión es de 2.047km2 por 14 municipios del conurbano bonaerense y la ciudad de Buenos Aires. Según cálculos de Acumar, la mitad de la población del área de influencia de la Cuenca no cuenta con cloacas y al menos 1.5 millones de personas viven en villas y asentamientos. NR


Fuente consultada: Télam

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