Buenos Aires, 22/01/2018, edición Nº 1895
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Nacho Viale quiere esperar a la muerte de su abuela Mirtha para casarse

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“Me caso en 2032, pero aún no sé con quién”, dijo el nieto de la diva de los almuerzos.

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Foto: La Nación

(Ciudad de Buenos Aires) A los 31 años, este año cosechó su primer gran éxito como productor de TV con La dueña y lanzó una etiqueta de vinos de alta gama.

Es productor de TV y dueño de una pequeña bodega de vinos de alta gama. Es joven, ya cosechó su primer éxito con el unitario La d ueña, por Telefé, y prefiere el bajo perfil, a pesar de ser el nieto de Mirtha Legrand, el hijo de Marcela Tinayre y el hermano de Juanita Viale. O, tal vez, precisamente por eso.

Nacho Viale (31) se define como un empresario, “un hombre de la televisión”, como fue su abuelo Daniel Tinayre. El miércoles próxima será el último capítulo de La d ueña, que rematará con una emisión en vivo en el Teatro Ópera Citi, y Viale no oculta su satisfacción, su orgullo por haber sido el responsable de haber llevado a Mirtha Legrand nuevamente a la ficción. Aquí reproducimos la entrevista realizada por Soledad Vallejos publicada por el La Nación.

-Sos el productor de los almuerzos de Mirtha y tu primer desafío como productor de ficción fue un éxito. ¿Creés que ganaste tu lugar en los medios gracias a pertenecer a la dinastía [Legrand-Tinayre-Viale] o a pesar de eso?

-Yo elegí apostar por esto y cada día pongo mucho esfuerzo en mi trabajo. Sé cuál es mi lugar y cuáles son mis capacidades, y sigo creyendo que es más a pesar de… que gracias a…

-¿Es difícil trabajar con Mirtha? ¿Confrontás mucho con ella?

-Todo el tiempo. Hoy tuve una charla de 50 minutos por teléfono, pero siempre son discusiones constructivas. Aprendimos a trabajar juntos y lo pasamos muy bien. Tenemos nuestros horarios en que somos nieto-abuela, y otros en los que nos relacionamos como productor-conductora. Para mí, haber podido traerla a la ficción nuevamente, junto con la productora Endemol, fue un orgullo. Mirtha Legrand es un producto y por qué no puedo explotarlo. Por suerte fue un golazo, pero también estaba la chance de que la tira fuera un fracaso.

-¿Creés que a los almuerzos ya se les pasó la fecha de vencimiento?

-Veremos… Los contratos con mi abuela siempre son un “veremos…”.

-Muchos programas exitosos suelen ser criticados por su contenido, válidos para sumar rating pero de mala calidad. ¿Considerás que la televisión actual está subyugada por esos formatos?

-Puntualmente, no podría decirte qué le falta o qué le sacaría. El termómetro lo tiene el público y es muy difícil predecir un rumbo. Pero sí creo que la televisión argentina es una de las mejores del mundo, y hago esta afirmación teniendo en cuenta la ecuación presupuesto-resultado-calidad de producto. Acá se hace una ficción de calidad y con muy poca plata. También la capacidad de reacción de productores y realizadores es sorprendente. Una serie como Lost , por poner un ejemplo de Estados Unidos, tiene un presupuesto espectacular y un equipo de más de veinte autores trabajando. Así es mucho más fácil lograr un buen producto. La d ueña fue a la primera feria internacional y se vendió muy bien.

-¿Te ves siempre detrás de las cámaras o también te gustaría actuar?

-[ Se ríe] Noooo, ni loco. No me veo capacitado para eso.

-¿Te lo propusieron?

-Mil veces, pero no me animo. Conozco cuáles son mis límites. En La d ueña hice una aparición, pero fue como un chiste. Un personaje me mencionaba y yo estaba casi de espaldas, mudo. No hablé, fue un segundo, un desastre [ vuelve a reír ]. Para ser un buen actor hay que estudiar mucho.

-Vos te graduaste en Ciencias de la Comunicación. ¿Pudiste aplicar algo de lo aprendido en la facultad en tu trabajo?

-Sí, fue una carrera que me gustó mucho. Me gusta estudiar, creo que es importante y te abre la cabeza. Aunque en mi trabajo de productor todo el tiempo me resuenan frases que decía mi abuelo.

-¿Ya te considerás un hombre de la televisión, igual que él?

-Podría decirte que sí. Me desvela la producción. También tengo ganas de hacer cine, así que ya estamos con algunos proyectos para el año próximo, nada confirmado aún, pero con buenas expectativas. Soy inquieto, me gustan los desafíos.

-También tenés una bodega de vinos. ¿Te parece que es un negocio que está de moda?

-No. A mí me gusta emprender cosas y el vino me encanta, es algo que comparto con amigos y lo disfruto. También recuerdo a mi abuelo, que tenía un gran gusto por los vinos. Con Dominique Dujovne [que proviene de una familia de productores vitivinícolas y es tataranieta de uno de los primeros enólogos del país] quisimos plasmar nuestra pasión y lo convertimos en un proyecto.

-¿Sos capáz, por ejemplo, de diferenciar en una cata a ciegas un malbec, de un syrah o un cabernet sauvignon?

-[ Piensa unos segundos ] Sí… soy capaz.

-¿Participás en decisiones de elaboración o lo tomás como un hobby?

– Es un hobby y un negocio, y aprendo cosas nuevas todos los días. Lanzamos la marca (VYD) este año con dos líneas de alta gama y una línea media. Somos una bodega pequeña y sabemos que esto es un camino largo. Para que dé sus frutos hace falta tiempo. No hay que ser impaciente.

-¿Y se puede ser sosegado y maniático al mismo tiempo? ¿Es cierto que tenés más de un trastorno obsesivo compulsivo?

-Sí, estoy lleno. No puedo ponerme el zapato en el pie izquierdo antes que el derecho; tengo una forma determinada de entrar al auto, soy extremadamente ordenado y me doy cuenta de cuando algo está en una posición diferente de cómo lo había dejado yo. En fin, la lista es larga mejor paro acá… [ se ríe ]. Tengo varias manías.

-¿Con la comida también sos maniático?

-No, ahí no. Como de todo menos hongos. Y tampoco soy obsesivo ni con el físico ni con la imagen.

-¿No cuidás tu look?

-No, ni siquiera me peino ni me miro al espejo. Cero. Soy un tipo clásico…

-¿Y tradicional?

-Sí, para ciertas cosas soy un poco chapado a la antigua. Me gusta ser caballero, educado, respetuoso. Y por supuesto que pretendo que la gente se porte así conmigo. De hecho, ésa es una de las grandes satisfacciones que me llevo del equipo de La d ueña. Siempre trabajamos en un clima de respeto y cordialidad.

-¿Y cuál es tu cable a tierra? ¿Hacés terapia?

-Hice mucho tiempo, ahora no. Mi terapia son los deportes, salir en la moto, en grupo o solo. De hecho, hoy disfruto mucho de la soledad, me hace bien.

-¿Eso quiere decir que detrás de este hombre hay sólo una gran abuela por el momento?

-Sí [ ríe ]. Me caso en 2032, pero todavía no sé con quién.

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