Buenos Aires, 17/12/2018, edición Nº 2224
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Garré y Baglietto vuelven juntos al escenario

Genios de la música.

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(CABA) El país se debatía entre la hiperinflación, los saqueos y la incertidumbre social. Era junio de 1989 y Alfonsín le entregaba anticipadamente el poder a Menem. Las cosas no mejorarían por bastante tiempo. Sin embargo, durante ese mismo mes, en el Teatro Ópera, dos figuras surgidas curiosamente durante un momento antagónico (la ilusión generalizada por el triunfo de Alfonsín y el retorno de la democracia en el ’83) generaban un oasis musical a la par de ese gran caos que se vivía. Ahora, Baglietto y Garré vuelven juntos al escenario y se presentan el 25, 26 y 27 de abril a las 20 hs, en el Teatro Ópera, Corrientes 860.

El país era un lío pero nosotros también teníamos nuestro propio desorden“, cuentan, sin embargo, Juan Carlos Baglietto y Silvina Garré a 25 años de aquella reunión que conmemoraba el vínculo fundante de La Trova Rosarina (con las primeras firmas de Fito Páez, Rubén Goldín, Jorge Fandermole y Adrián Abonizio, además de las de Silvina y Juan Carlos) y a pocos días de juntarse otra vez en el Ópera, los días 25, 26 y 27 de abril. Una primera reunión que quedó registrada en un disco icónico de la época (En vivo en el Teatro Ópera) con temas como “Quien quiere oír que oiga“, “Se fuerza la máquina“, “Qué son esas palabras” o “Río Marrón“, y que en esta ocasión traerá además algunas novedades.

En aquel momento había cosas que uno no terminaba de entender y en pos de eso se blindaba“, retoma Baglietto respecto de ciertos desajustes organizativos del ’89. “Por ejemplo: los dos teníamos bandas y ambos queríamos tocar con la propia. No nos sentamos a ver qué tercera opción le podíamos encontrar“, explica y asegura que no estaba al tanto de que se cumplía un nuevo aniversario: “No nos habíamos dado cuenta de que se cumplía esta cifra redonda.” Y, junto a él, Silvina asiente: “En el último tiempo nos habíamos venido cruzando con Juan y la idea surgió sola: ¿por qué no nos volvemos a juntar? Recién después nos dimos cuenta de que eran justo 25 años.

¿Qué les moviliza este reencuentro?

Juan Carlos Baglietto: –A mí no me mueve la nostalgia. Pero sí me emocionan mucho estas canciones. Por lo cual también se te moviliza algo espiritual que tiene que ver con redescubrir esas canciones y ver que siguen teniendo impacto en uno. Eso te da placer por hacerlo y una predisposición mayor. Saber que estamos eligiendo eso y que nos está haciendo bien.
Silvina Garré: –Para mí es una gran emoción. Un placer total. Porque soy música y porque cantar frente a un gran intérprete como lo es Juan es muy placentero. Es un momento donde volvés a descubrir la actualidad de estas canciones que siguen representando.

Y en lo particular, ¿qué aspecto especial creen que trae esta reunión?

SG: –Yo tengo una química cantando con él que es muy difícil de lograr

JCB: –Sin duda, la unión de nuestras voces es especial. Hay mucha empatía desde lo tímbrico.

SG: –Y en el escenario también: es muy natural para ambos presentarnos juntos.

JCB: –Por eso, estoy convencido de que vamos a disfrutar mucho más esta reunión que la anterior. Hoy “Baglietto-Garré” ya es una marca.

¿Qué cosas cambiaron para mejor en esta oportunidad?

SG: –El armado del show fue más profesional y nosotros estamos mejor desde lo personal. A Juan lo veo mejor y yo me siento mejor (risas). Hay mucho cariño entre nosotros. Pensá que la primera vez que canté profesionalmente fue al lado de Juan. Entonces, para mí, no es un encuentro cualquiera sino con alguien de quien aprendí muchísimo y, entre otras cosas, recorrí un país o canté por primera vez en estadios llenos.

JCB: –Para mí fue lo mismo. Porque vivimos juntos esos cambios que describe Silvina, ese cimbronazo de pasar de tocar en bares a estadios llenos. No es fácil bancarse esa situación. Pero por suerte lo vivimos juntos.

SG: –Hoy nos juntamos de una forma más ordenada pero sin perder la pasión, entendiendo mejor la necesidad del orden.

JCB: –Pienso que aquella vez todavía no había pasado suficiente tiempo desde que habíamos dejado de cantar. Y a veces necesitás una mayor distancia como para tomar perspectiva, revisar algunas cosas y asentarse en otras.

“Era en abril”, “Quien quiere oír que oiga”, “La vida es una moneda”: ¿por qué estas canciones siguen impactando en mucha gente?

SG: –Porque son hermosas. Son bellas.

JCB: –No tienen fecha de vencimiento.

SG: –No están a la moda. Nunca lo estuvieron. Cuando salieron no se engancharon con el tipo de música que se escuchaba. Y ahora tampoco.

JCB: –Ninguna fue pensada para ser un éxito porque fueron producto de la inspiración de autores que eran anónimos al momento de componerlas y con mucho menos oficio del que quizá tuvieron después.

SG: –Por eso pueden gustarles a un chico de 18 años o una persona de 50. Son atemporales y poéticas. Armónicamente hermosas.

–¿Cómo se da ese traspaso generacional del que hablan?

SG: –Es un fenómeno que también tiene que ver con las canciones. Cómo se fueron pasando de generación en generación. Entonces, lo que termina sucediendo es que nosotros crecimos a la par de nuestro público. Un público formado por gente que por ahí le pasó a sus hijos el gusto por nosotros y que hoy se identifica también. Porque vienen escuchando estos temas en sus casas o fueron a recitales de más chicos.

JCB: –A mí me pasa que recibo mensajes de gente de 30 que me dice: “¡Qué bueno que voy a poder conocer esas canciones en vivo!” Hay una herencia musical que va más allá del ADN.

SG: –Además, dentro del espectro de la música popular viene pasando que por suerte que no está tan polarizado entre grandes y jóvenes. Hay más amplitud e intercambio de discos. A mí, por ejemplo, me pasó que mi sobrina me dijera, cuando era adolescente, que su ídolo era Charly García y Sui Generis. Y yo pensaba: “¿Perdón? Supuestamente eso eran los ídolos de mi adolescencia, no de la tuya!” (risas). Hoy esas cosas pasan muy seguido.

JCB: –La obra de García ha trascendido el tiempo y las generaciones gracias a sus canciones.

Tiempos difíciles, el disco debut de Baglietto del cual surgió la llamada Trova Rosarina y muchas de sus canciones más emblemáticas, salió en un momento muy especial: luego de la Guerra de Malvinas y poco antes del retorno de la democracia. ¿De alguna manera expresaron un despertar generacional?

JCB: –Fue un aporte muy importante a la nación joven de ese momento.

SG: –Creo que generamos un estilo propio muy original. Un tipo de canción, poesía y armonía en las voces que no se parece a nada. Por algo nos decían la Trova Rosarina: no éramos un grupo de rock pero tampoco de folklore.

JCB: –Si bien eso recién se entendió después, nos metíamos mucho con la música criolla, el tango y el folklore, pero para llevarlos a nuestro estilo.

SG: –Baglietto con ese disco significó la aparición del primer gran intérprete del rock nacional. Porque hasta ese momento eran todos autores que cantaban sus canciones. Pero con Juan la interpretación fue otra cosa. Llegó a otro nivel. «

Muchas cosas pasaron a partir de la unión de ambos. ¿Cómo se conocieron?

SG: –En un bar en Rosario. Él estaba con sus amigos y yo con los míos. Y en un momento nos pusimos a charlar de la vuelta de Almendra, que justo ocurría en esos días

JCB: –¡Cómo te acordás! (risas)

SG: –¡Sí! ¡Por supuesto! Después nos fuimos al Café de las Flores y ahí Juan se puso a cantar. Como los dioses, obviamente. Y me encantó. Aunque yo ya lo tenía fichado de antes porque me encantaba: pelo largo, con la guitarrita en todas partes… “¿Qué es esto?”, pensaba. “¡Lo quiero para mí!” (risas).

JCB: –Pasa que era difícil pasar desapercibido. Yo andaba con la guitarra en la espalda como bandolera y me llevaban preso dos veces por semana. No existían los bares o pubs para cantar, sí las peñas. Éramos pocos y nos juntábamos para protegernos.

SG: –Aquella vez me retiré y no le dije nada. Pero después me lo volví a encontrar y ahí sí hablamos. Nos pusimos de novios y me propuso cantar. Recuerdo cuando me mostró “Era en abril”. “¡Hermosa!”, le dije, “¿De quién es?” “De un amigo, Jorge Fandermole”. Yo no lo podía creer.

JCB: –Ahí empezamos a estar juntos musical y sentimentalmente.

A diferencia del show del ’89, donde Baglietto y Garré tocaron con sus respectivas bandas, en esta oportunidad habrá un sólo grupo para ambos. “Va a estar Guido Martínez en bajo y contrabajo y dirección musical; Víctor Carreón en flauta, saxo y quena; Mariano Delgado en guitarras y charango; Diego Alejandro en percusión y mi hijo Julián en batería“, informa Baglietto.

El repertorio va a constar de 22 canciones, dentro de las cuales están las que la gente quiere escuchar y también algunas otras que han sido grabadas por nosotros pero nunca en dúo, así como otras tantas que no están en ningún lado y son verdaderos estrenos”, agrega. Y adelanta que “el 95% de la puesta en escena será en base a imágenes“. “Nos juntamos en las mejores condiciones en la que podríamos hacerlo. En un hermoso y con músicos que tocan mucho. La verdad, no se puede pedir más.

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