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El gobierno nacional enfrenta una fuerte crisis desatada por el caso Adorni. Desde Estados Unidos, país al que viajó para presenciar el Mundial de Fútbol, el expresidente Mauricio Macri coordina los próximos pasos del PRO frente al escándalo y prepara su inminente desembarco en el interior de la provincia de Buenos Aires.
La tensión política por el caso Adorni se originó el pasado 13 de junio, cuando el actual Jefe de Gabinete presentó su declaración jurada ante la Oficina Anticorrupción (OA) e incorporó USD 513.000 no declarados, monto que justificó como producto de inversiones en bitcoin realizadas entre 2013 y 2018.
Frente a este escenario, Macri busca evitar dos extremos: no quiere quedar aliado al kirchnerismo en una embestida institucional contra el Gobierno, pero tampoco está dispuesto a pagar el costo político de avalar al funcionario. La estrategia que se promueve desde la cúpula amarilla es presionar a la Casa Rosada para que resuelva el problema pidiéndole la renuncia.
En la Cámara Baja, el bloque conducido por Cristian Ritondo hace equilibrio, aunque las posturas más duras ya son públicas.
El diputado Álvaro González (cercano a Horacio Rodríguez Larreta) rechazó la idea de que el Parlamento deba intervenir con una moción de censura para solucionar un conflicto del Ejecutivo. «O renuncia el señor Adorni o le pide la renuncia el presidente. No es ciencia oculta», sentenció, advirtiendo que un jefe de ministros censurado quedaría en «estado vegetativo» sin capacidad de atraer inversiones.
Por su parte, Fernando De Andreis fue contundente respecto al caso Adorni:
El desenlace del caso Adorni podría definirse en el Senado. El bloque peronista, que cuenta con 21 bancas, busca tratar sobre tablas un proyecto para interpelar al funcionario el 25 de junio y votar una moción de censura.
Para lograrlo, necesitan los dos tercios de los presentes. Aún sumando aliados, el peronismo depende inexorablemente de los 13 votos que juntan el PRO y la UCR. En ese sentido, el jefe del bloque amarillo en la Cámara Alta, Martín Goerling Lara, ya anticipó la jugada: «Si se llega a esa instancia, vamos a acompañar el pedido de censura o remoción».
En medio del revuelo por el caso Adorni, el entorno de Mauricio Macri ultima los detalles para su regreso a la Argentina. El ex mandatario encabezará un acto el próximo 26 de junio en Mar del Plata, continuando con su gira «Próximo Paso» que ya pasó por Vicente López y diversas provincias.
La urgencia por resolver este conflicto también responde a factores externos. Esta semana, el reconocido think tank londinense Chatham House advirtió que la permanencia del funcionario en su cargo erosiona severamente la imagen del Gobierno como alternativa a la «casta», debilitando la posición del presidente ante posibles aliados e inversores extranjeros.