Buenos Aires, 18/10/2017, edición Nº 1799

Eterna Cadencia, la emblemática editorial porteña, cumple cinco años

Con 106 títulos en su haber, la editorial porteña Eterna Cadencia, un interesante bastión que nació al calor de la crisis internacional financiera de 2008 y que se instaló gracias a un catálogo de literatura, ensayo y crónica coherente que interviene y aporta al debate actual, festejó sus primeros cinco años. (CABA) Definido por su directora editorial, Leonora Djament, como “un sello joven con mucha experiencia detrás” -de esto da...

Con 106 títulos en su haber, la editorial porteña Eterna Cadencia, un interesante bastión que nació al calor de la crisis internacional financiera de 2008 y que se instaló gracias a un catálogo de literatura, ensayo y crónica coherente que interviene y aporta al debate actual, festejó sus primeros cinco años.

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(CABA) Definido por su directora editorial, Leonora Djament, como “un sello joven con mucha experiencia detrás” -de esto da cuenta su paso por grandes grupos como Norma y Alfaguara-, Eterna Cadencia es un afortunado desprendimiento de la librería homónima de Palermo, creado por iniciativa de Pablo Braun, dueño del local y actual director de la editorial.

“Creemos en el aporte humilde desde nuestro pequeño lugar a las discusiones y reflexiones sobre el presente”, explica Djament sobre el motor que ponen en marcha a diario para llevar adelante el proyecto, que surgió también “para contribuir a la felicidad que son los libros”.

Este “aporte” traducido en un centenar de títulos tiene algunos libros emblemáticos que marcaron hitos como “La virgen cabeza” y “Beya”, de Gabriela Cabezón Cámara; o “Glaxo” y “Lumbre”, de Hernán Ronsino, en la línea de la nueva narrativa argentina.

También reeditaron joyas como “Cuentos reunidos”, del uruguayo Felisberto Hernández, que trajo bajo el brazo un interesante reconocimiento por parte de libreros, editores y, por supuesto, lectores.

Dentro de la ensayística, “Aquí América Latina”, de Josefina Ludmer, dejó un mojón en el campo de la crítica y abrió el debate en torno a las literaturas post-autónomas.

Vale destacar el rescate del “núcleo frankfurtiano”, como llama Djament a la publicación de “El París de Baudelaire”, de Walter Benjamin; “Correspondencia 1930-1940”, de Gretel Adorno y Benjamin; y “Origen de la dialéctica negativa”, de Susan Buck-Morss, entre otras obras.

En un festejo plagado de autores, lectores, libreros y editores de todas las generaciones, los anfitriones agradecieron los años de trabajo: “Queremos seguir haciendo libros, tenemos mucho por decir porque editar buenos libros es hacer este mundo más legible”, aseveraron.

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