Buenos Aires, 26/09/2021, edición Nº 3238
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Proponen construir plazas en altura en el espacio desaprovechado sobre las playas de estacionamiento

Un grupo de arquitectos busca aumentar los espacios verdes públicos en la Ciudad.

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(CABA) Nadie se los pidió, pero Ramiro Gallardo, Mariano Piccinni y Max Zolkwer vieron la falta de espacios verdes en la ciudad y se les ocurrió una idea, usar el espacio vacío que existe sobre las playas de estacionamiento de Buenos Aires para construir plazas en altura. “El espacio aéreo vacante sobre estacionamientos descubiertos permitiría implementar, por ejemplo, el Plan Buenos Aires Verde sin necesidad de realizar expropiaciones”, explican.

Buenos Aires Verde es una propuesta de la Ciudad para aumentar los espacios verdes públicos y utilizar su capacidad de amortiguar las inundaciones. Gallardo, Piccinni y Zolkwer llamaron a su proyecto A-Parquear y se basa en la idea de que el espacio público puede crecer y expandirse por sobre el espacio privado. “Una plaza podría meterse en el pulmón de la manzana, en las losas no utilizadas de los edificios, en construcciones abandonadas, en los espacios aéreos desaprovechados de los estacionamientos en las áreas más densas de Buenos Aires”, aclaran.

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Parece que en una ciudad tan densa y construida como la nuestra, ya no hay posibilidades de generación de nuevos espacios públicos. “Prolifera y crece lo privado. La urbe se hace más densa, pero los servicios y el espacio público no acompañan este proceso de manera proporcional”, dicen.

Las acciones de embellecimiento sobre plazas o parques existentes son motivo de concursos o de operaciones de marketing, los nuevos desarrollos prometen más verde pero los espacios naturales públicos en los barrios más densos se pueden contar con los dedos de la mano. La primera investigación de campo que hizo este equipo de emprendedores mostró que en la zona comprendida por las avenidas Córdoba, Belgrano, Callao y El Bajo existen aproximadamente 16 hectáreas de espacios verdes, y 64 estacionamientos a cielo abierto, equivalentes a algo más de 11 hectáreas.

Lo que podría parecer una pequeña intervención, en cuanto a la superficie que se podría convertir en plazas elevadas, en realidad representaría un aumento de los espacios verdes de más de un 40% en el barrio”, sostienen y explican que la sumatoria de todos los espacios detectados en la zona equivaldría a un Parque Las Heras y medio. “Constatar que existe la posibilidad de generar un nuevo espacio público de semejante envergadura entusiasma y nos hace pensar que el proyecto, lejos de ser utópico, es una posibilidad real de materializar con mínimos esfuerzos el sueño de una ciudad mucho más amable que la que conocemos”, dicen.

El plan Buenos Aires Verde, por caso, busca que los vecinos tengan una plaza a no más de 350 metros para el año 2034, lo que resultaría de agregar más de un millón de metros cuadrados de nuevos espacios verdes públicos a Buenos Aires. Pero, para lograr todo esto, es probable que la Ciudad deba realizar gran cantidad de expropiaciones sobre todo en barrios densamente construidos y eso no parece nada fácil de imaginar.

Nuevos parques no solo hacen más amable la vida urbana, también retienen aguas de lluvia y reducen inundaciones, amortiguan el efecto de isla de calor y bajan las temperaturas extremas de la ciudad entre 5 y 6 grados.

Es más, viendo los serios problemas de estacionamiento que enfrenta la Ciudad, el proyecto A-Parquear también propone una ampliación de los espacios de estacionamiento agregándole pisos a las playas a cielo abierto que hoy tienen sólo un nivel. “Aumentar la superficie de estacionamiento por debajo de los parques elevados sería un modo de autofinanciar la iniciativa y reducir el impacto que tendría en las finanzas del Estado la implementación del plan. Para eso también ideamos una serie de funciones accesorias que a lo largo del tiempo equipararían el valor del espacio aéreo utilizado, o directamente minimizarían la inversión inicial”, explican.

Conmutación del ABL durante 10 años al propietario del estacionamiento, generación de locales en la nueva plaza y las nuevas cocheras figuran entre el menú de opciones para hacer económicamente sustentable el proyecto.

A-Parquear se inscribe dentro de un conjunto de búsquedas que se están desarrollando en todo el mundo tratando de darle un valor urbano positivo a los vacíos, a lo no utilizado, a las zonas muertas, a los intersticios, a los espacios que quedan todavía vacantes y son pasibles de ser reconfigurados.

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En los 80, el ProEixample del Departamento de Urbanismo del Ayuntamiento de Barcelona, por caso, detectó patios en el corazón de las manzanas para recuperarlos al uso público creando una red alternativa de espacios verdes. O el conocido High Line Park de Nueva York, un parque que nació de la recuperación de las vías abandonadas de un viejo tren elevado.

“Uno de los objetivos en el desarrollo de este proyecto es el de la viabilidad. La gran cantidad de estacionamientos a cielo abierto existentes da pie a imaginar que no se trata de un proyecto utópico. Además, el bajo costo que implica la construcción de una plaza en un espacio aéreo vacante, sin excavaciones, sin demoliciones de construcciones existentes, son aspectos que no deben desatenderse”, agregan los arquitectos.

El equipo de A-Parquear entiende a la ciudad consolidada como una nueva naturaleza, un territorio natural a la espera de ser intervenido, una superficie sobre la cual se pueden desarrollar nuevos modos de urbanización. “En la urbe siempre habrá un espacio residual donde la soberanía del imaginario colectivo e individual podrá detonar”, señalan y, en este sentido, se afirman en la convicción de que el límite entre lo privado y lo público sea la línea municipal los condiciona. “La frontera es más interesante que el límite. La frontera es un campo, una región, una faja extensiva y dinámica, donde los extremos son difusos, adaptables, y están en constante movimiento”, aseguran.

Dispuestos a darle a los espacios vacantes de la ciudad un destino comunitario que sea compatible con el uso privado, los jóvenes de A-Parquear se preguntan: ¿Qué otro destino podrían tener esos terrenos usados para estacionamiento al aire libre? “Si nos atenemos a la lógica de la economía, es pertinente imaginar que el mercado inmobiliario no los necesita para inversiones inmediatas, y solo sacaría ventaja de ellos si se modificara la situación actual. Vivimos, después de todo, en un mundo en el que los derechos a la propiedad y el beneficio aplastan todas las demás nociones de derechos”, concluyen. NR

Fuente consultada: Clarín

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