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La postal de la desidia y la inseguridad llega a su fin. El conocido Elefante Blanco en Belgrano, un edificio que funcionó como aguantadero durante medio siglo en la calle Olazábal al 3400, atraviesa su transformación definitiva. Tras el desalojo ejecutado en enero de 2025, el esqueleto de hormigón que aterrorizó a los vecinos se convertirá en un complejo de viviendas premium.
La torre de 12 pisos y tres cuerpos, ubicada estratégicamente cerca de las estaciones Coghlan y Belgrano R, fue escenario de delitos complejos hasta su recuperación por parte del Gobierno porteño. Ahora, en manos de desarrolladores privados, el proyecto busca borrar las huellas de 50 años de usurpación.
El cambio de cara no será solo estético, sino un alivio para la seguridad de la zona. Juan Pablo Guaita, socio de la desarrolladora a cargo, no ocultó el estado crítico en el que recibieron la propiedad: «Encontramos desarmaderos de motos y plantaciones de marihuana».
El inmueble era calificado por los propios frentistas como un «foco infeccioso». Movimientos nocturnos, delincuencia y falta de control eran moneda corriente a metros de uno de los corredores más cotizados de la Ciudad.
El nuevo proyecto en números:
La estructura original no se demolerá; las columnas ya colocadas servirán de base para un diseño de líneas modernas que promete valorizar el metro cuadrado del entorno. «Vamos a revitalizar el edificio», aseguró Guaita, destacando que ya se trabaja en la iluminación y la estética de los balcones.
Este caso se suma a la política de «orden público» que en los últimos dos años recuperó más de 500 propiedades en CABA, incluyendo la infame «Galería del Terror» en Nueva Pompeya y ex hoteles en Constitución donde operaban redes de trata y narcomenudeo.
El Elefante Blanco en Belgrano deja así de ser un símbolo del abandono para integrarse al mercado inmobiliario, cerrando una herida urbana que supuró durante cinco décadas.