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Los asesinatos del Plan Cóndor cumplieron 50 años este 20 de mayo, recordando una de las páginas más oscuras y sangrientas ejecutadas en las calles de la Capital Federal. La Legislatura porteña fue el escenario central de un homenaje que expuso la brutal cacería coordinada por el terrorismo de Estado en 1976 contra cuatro figuras clave de la política uruguaya.
El operativo comando secuestró a Zelmar Michelini, Héctor Gutiérrez Ruiz, Rosario Barredo y William Whitelaw. Todos ellos habían buscado refugio en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires escapando de la persecución dictatorial en Uruguay.
La reconstrucción histórica y los expedientes judiciales confirmaron que las víctimas fueron trasladadas en secreto y padecieron cautiverio en el centro clandestino de detención ubicado en la calle Bacacay 3570, en el barrio de Floresta.
El desenlace macabro se descubrió apenas horas después del secuestro sistemático. El 21 de mayo de 1976, los cuatro cadáveres aparecieron acribillados dentro de un automóvil Torino abandonado en la oscura y desolada intersección de las avenidas Perito Moreno y Dellepiane.
La conmemoración oficial fue impulsada por el diputado Leandro Santoro y reunió a figuras de peso internacional. El acto contó con la presencia directa del presidente de Uruguay, Yamandú Orsi, y su vicepresidenta Carolina Cosse, quienes viajaron especialmente para entregar las placas recordatorias.
Durante la ceremonia, el foco estuvo puesto en el reclamo de Verdad y Justicia para las familias destruidas por la represión:
El evento, que culminó con un cierre musical a cargo de Peteco Carabajal, convocó a un masivo despliegue del cuerpo diplomático internacional con representantes de España, México y Croacia. El homenaje buscó transformar el dolor histórico en una advertencia directa: frenar la polarización extrema en el siglo XXI para blindar la democracia y evitar que la violencia sistemática vuelva a gobernar las calles de América Latina.