Buenos Aires, 22/11/2017, edición Nº 1834

Tras operarse de una cardiopatía congénita en el Garrahan, Lucas se recupera

En el Día Mundial del Corazón, la historia de un bebé de 11 meses intervenido por una cardiopatía congénita en el Garrahan, donde entre 2010 y 2013 se operaron 1825 chicos. (CABA) Lucas Meza es un bebé que hace cuatro días cumplió 11 meses y debió ser intervenido por una cardiopatía congénita llamada Tetralogía de Fallot, una de las cardiopatías más comunes, que consiste en una anomalía del corazón y...

En el Día Mundial del Corazón, la historia de un bebé de 11 meses intervenido por una cardiopatía congénita en el Garrahan, donde entre 2010 y 2013 se operaron 1825 chicos.

lucas garrahan

(CABA) Lucas Meza es un bebé que hace cuatro días cumplió 11 meses y debió ser intervenido por una cardiopatía congénita llamada Tetralogía de Fallot, una de las cardiopatías más comunes, que consiste en una anomalía del corazón y deriva en la falta de oxígeno en sangre, lo cual pudo ser reparado mediante una cirugía de alta complejidad el 23 de septiembre en el Hospital Nacional de Pediatría Juan P. Garrahan.

Gisella y Lucas son de Puerto Deseado, en la provincia de Santa Cruz, y desde allí viajaron, junto con Pablo, el papá, y Brunela, la otra hija de ambos, que tiene cinco años. Cuentan que varias veces debieron dormir fuera del hogar para dar con el diagnóstico.

Luego de reprogramarse por un paro en el hospital, Lucas fue operado la semana pasada, durante cinco horas, por el servicio de Cirugía Cardiovascular, relevó Tiempo Argentino.

Desde el hospital, en el marco del Día Mundial del Corazón, que se conmemora hoy con el objetivo de generar conciencia sobre el cuidado de ese órgano vital, recordaron que el Garrahan es una referencia nacional para el tratamiento de las cardiopatías congénitas. Entre 2010 y 2013, allí se operaron del corazón 1825 niños, más del 30% del total de esas intervenciones en el país. El 12,10% de las cirugías fue a menores de 45 días.

Hoy Lucas se recupera en una sala intermedia del hospital, acompañado por su mamá, mientras el papá y la hermana los esperan cerca, en un hotel porteño, para volverse juntos al sur, lo más pronto posible. “Lo único que falta es que le saquen el drenaje de la panza, que es el líquido que quedó de la operación. Está mejor, mira la tele, juega, come. No está como antes, decaído –resume su mamá–. Ahora estamos contentos, aliviados“.

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