Buenos Aires, 22/10/2017, edición Nº 1803

El 12% de los porteños tiene trastornos olfativos

El 10,7% de la población porteña sufre hiposmia, una reducción parcial de la capacidad de percibir olores, mientras que el 1,5% padece anosmia, es decir, la ausencia total del sentido del olfato. (Ciudad de Buenos Aires) En total, un 12,2% de los habitantes de la Ciudad padece algún tipo de trastorno del olfato. Estos datos surgen de un estudio realizado entre junio de 2006 y marzo de 2010 por la...

El 10,7% de la población porteña sufre hiposmia, una reducción parcial de la capacidad de percibir olores, mientras que el 1,5% padece anosmia, es decir, la ausencia total del sentido del olfato.

(Ciudad de Buenos Aires) En total, un 12,2% de los habitantes de la Ciudad padece algún tipo de trastorno del olfato.

Estos datos surgen de un estudio realizado entre junio de 2006 y marzo de 2010 por la doctora Graciela Soler, a cargo del Área de Olfato y Gusto del Hospital de Clínicas José de San Martín, y Myriam Núñez, doctora en Ciencias Matemáticas de la Universidad de Buenos Aires. Las investigadoras se propusieron analizar y estudiar la incidencia en la población de la Ciudad de Buenos Aires de las patologías olfatorias.

Hasta el momento, no existían datos concretos respecto de las patologías vinculadas al olfato en el ámbito de la Capital.  Estas alteraciones que parecen tener poca prevalencia en la población general tienen, sin embargo, cada vez más investigadores que se interesan en las posibles conexiones entre esa afección y otros trastornos más comunes.

El estudio se centró en un universo de 1223 personas que no padecían patologías olfatorias evidentes. La distribución fue de 548 varones y 675 mujeres con una edad de entre 20 y 88 años, y una media de 46,2. Se utilizó un test de olfato diseñado por Soler, que consistió en la presentación a los voluntarios de cinco estímulos olorosos conocidos colocados en frascos de vidrio y numerados del uno al cinco.

En el frasco número uno había jabón en polvo; en el segundo, chocolate en barra rallado; en el tercer frasco había café molido o de filtro; en el cuarto, orégano seco del tipo que se comercializa en envases cerrados al vacío; y en el quinto frasco había un trozo de algodón untado con un ungüento a base de mentol, alcanfor y aceite de eucalipto.

A los resultados de la prueba se les aplicaron una escala en la cual entre cinco y cuatro respuestas correctas indicaban normosmia (como se denomina a la actividad normal del aparato olfatorio); entre dos y tres, hiposomia; y una o ninguna; anosmia. “Estos resultados son importantes –concluyeron las investigadoras– porque se trata de la primera vez que la población de Buenos Aires tiene resultados estadísticos de normosmia, hiposmia y anosmia obtenidos mediante la administración de un test simple de olfato.”

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