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La cadena de comidas rápidas apuesta a un rediseño del packaging de sus productos para refrescar su marca
(CABA) En 2015, el presidente de McDonald’s, Steve Easterbrook, decidió que su misión era poner en forma a la asediada compañía de hamburguesas. Además de concentrarse en mejorar la comida y el servicio, el centro de la escena lo ocupó forjar «una experiencia de restaurante contemporáneo». Era evidente que el cambio debía incluir nuevos envases para refrescar la marca. A partir de este mes, McDonald’s irá incorporando nuevas bolsas, vasos y cajas que corporizan un mantra de menos-es-más. La pregunta es si alcanza que el packaging de la compañía haga dieta para convencer a los clientes que hay un cambio positivo en curso.

Luego de establecer la idea base, McDonald’s trabajó con la firma Boxer Brand Design con sede en Chicago, para refinar el diseño y aplicarlo a toda su portafolio de envases. Bolsas, vasos, cajas y demás productos están adornados con palabras rosa brillante, verde ácido, naranja neón, rojo y celeste, que son los colores centrales para las marcas: McDonald’s (naturalmente), Big Mac, Chicken McNuggets y las papas fritas. Las bolsas tienen arcos dorados exagerados que recorren el frente y los costados. Los colores fueron escogidos para transmitir que McDonald’s es una «marca colorida», dice Biespiel. Más pragmáticamente, los colores también se adecuan bien a las bolsas de papel marrón, que son parte del plan de McDonald’s de usar 100% fibra reciclada para 2020. NT