Buenos Aires, 22/01/2018, edición Nº 1895
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Curioso

El curioso chalecito de Muebles Díaz

A pasos del Obelisco.

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(CABA) Los publicistas dicen que lo ideal es que en el aviso esté bien claro el producto y que la frase se convierta en algo popular. Y aquella ocurrencia reunió ambas condiciones con un eslogan muy simple: “Muebles Díaz, la casa del chalecito”.

Surgió en los años 20, cuando Buenos Aires ya había dejado atrás a la gran aldea. Y fue la idea de Rafael Díaz, un inmigrante español que había llegado desde Valencia treinta años antes con el mismo sueño de muchos: “hacer la América”. Por eso, cuando inauguró su gran tienda de muebles, en pleno centro porteño, tuvo la ocurrencia de incluir en la terraza del edificio, de nueve pisos, un majestuoso chalet como los que había visto en Mar del Plata. La posterior apertura de la avenida 9 de Julio y la construcción del Obelisco (sí, todo esto sucedió antes de 1936, cuando se erigió el ícono porteño) convirtieron al “chalecito” en un elemento curioso de la Ciudad y un dato clave para publicitar el negocio.

Construido en 1927 en la parte alta del edificio que está en Sarmiento 1113/1117, a metros de Cerrito, el chalecito tiene dos plantas y un altillo bajo un techo de tejas con tirantes de madera. La casa es de estilo Normando, una línea arquitectónica surgida en la región de Normandía, en el noroeste de Francia. En su desarrollo también influyó la presencia romana en aquellos lugares. Los techos normandos siempre son a dos aguas y con una fuerte inclinación. Rafael Díaz lo pensó como un refugio para su descanso de cada jornada. Allí almorzaba y dormía su siesta diaria para después retomar el trabajo. Por las noches volvía en tren a su casa en Banfield, por entonces zona alejada del Gran Buenos Aires.

Aquella mueblería de nueve pisos se convirtió en un éxito. Con la mira puesta en atender a una clientela que buscaba mejorar su vida, empezó a vender a crédito y, por catálogo, a todo el país. Para don Rafael, como lo conocían sus empleados y algunos clientes, había quedado atrás el tiempo de las penurias como cuando trabajaba en una mercería de la calle Chacabuco y por las noches se quedaba a dormir junto al mostrador. También eran historia esos bares que había compartido con otros compatriotas.

Con la apertura de la gran avenida 9 de Julio (el primer tramo se inauguró en 1937) y la instalación del Obelisco la imagen del chalecito, que ya cargaba una década sobre sus paredes, se potenció. En ese tiempo también allí ya estaban las antenas de lo que había sido LOK Radio Muebles Díaz, un gusto que el dueño del edificio se había dado en 1929. Aquella emisora transmitía música y difundía las ofertas de la mueblería. Es decir: más publicidad con poco costo. Recién en 1930, cuando se empezó a regular el servicio de radio, esa frecuencia que estaba en el 630 del dial, se convirtió en Radio Rivadavia. Claro que los estudios no estaban en el entonces famoso chalet, que seguía siendo territorio exclusivo de don Rafael.

Rafael Díaz murió en 1968, cuando ya era dueño de una fortuna que incluía propiedades en Buenos Aires y en Mar del Plata. Y aquello marcó el comienzo del fin de la mueblería. En la década del 70 sus hijos decidieron alquilar los pisos de todo el edificio y el chalecito estuvo ocupado por un fotógrafo profesional que lo usaba como estudio para su trabajo. Después, grandes carteles de publicidad sobre la avenida ocultaron en parte la imagen de aquella construcción.

Sin embargo, a casi 90 años, sigue en pie como símbolo de aquella empresa que tuvo gran repercusión popular. Y si se habla de repercusión, también está el caso de otra mueblería cuya fama tomó más impulso después que la letra de un tango la incluyó como referencia de calidad. El tango se titula A media luz y es de 1924. En una parte, la letra destaca: “pisito que puso Maple / piano, estera y velador”. La alusión está dirigida a una prestigiosa casa que tenía su sede en Suipacha, a metros de Viamonte. Pero esa es otra historia.

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