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En la lúgubre plaza Roberto Arlt, como si fuera un cuento de terror o la película poltergeist, alguna vez descansaron los cuerpos de la gente sin dinero.
Escribe Hernán Vizzari
(CABA) En septiembre de 1999 en la Plaza Roberto Arlt ubicada en Rivadavia y Esmeralda, se dio lugar a la investigación arqueológica de una cantidad importante número de restos óseos humanos. Dichos restos estaban concentrados en un sector a casi dos metros de profundidad, que correspondería a un enterratorio o al cementerio de pobres que la Hermandad de la Santa Caridad de Nuestro Señor Jesucristo dedicaba. Éste enterratorio brindaba sepultura a quienes no tenían acceso a un entierro en el suelo consagrado de las iglesias (camposanto). Dichas cuestiones variaban desde la pobreza absoluta, esclavos, sentenciados a muerte como también es posible que a excomulgados. Estas inhumaciones se suponen que se realizaron entre los años 1738 a 1741 según investigaciones históricas.