Buenos Aires, 21/08/2019, edición Nº 2471
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Avanza la recuperación de la histórica Confitería del Molino

Tras la ley de expropiación, el Gobierno instruyó al Ministerio de Planificación para que compre el inmueble. En los próximos días se conocerá la tasación.

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(CABA) Avanza la recuperación de la Confitería del Molino, un inmueble declarado monumento histórico y abandonado desde 1997, luego de la orden dada por el Poder Ejecutivo Nacional para que se concrete la expropiación que lo convierta en museo. La semana próxima estaría concluida la tasación encargada al Tribunal de Tasaciones de la Nación y luego se dispondrían los fondos necesarios para la compra y la restauración del edificio art noveau del arquitecto Francisco Gianotti.

Después de que vecinos y organismos no gubernamentales denunciaran en una nota de LA NACION el peligro que implicaba para los transeúntes los desprendimientos de materiales de la fachada, desde la semana pasada hay andamios colocados en el frente del inmueble situado en Callao y Rivadavia para la realización de tareas de mantenimiento.

Paralelamente, el gobierno nacional estableció mediante el decreto 2026 que el Ministerio de Planificación Federal, a cargo de Julio De Vido, sea el organismo encargado de adquirir el inmueble para transferirlo sin cargo al Congreso, que se ocupará de su puesta en valor. Así, comenzó a acelerarse el cumplimiento de la ley de expropiación sancionada a fines de 2014.

«La Comisión Administradora del Edificio del Molino, dependiente del Poder Legislativo, se hará cargo del mismo«, recordaron fuentes del Ministerio de Planificación.

«Antes del martes próximo estará lista la tasación, ya que hay voluntad política y de los dueños de acordar para acelerar el proceso», agregó Mónica Capano, miembro de la Comisión Nacional de Monumentos.
Si bien resulta incierto el monto que desembolsará el Estado, según fuentes del mercado inmobiliario el precio del metro cuadrado en esa zona de Balvanera asciende a los 2000 dólares y los actuales dueños, la familia Rocatagliatta, rechazaron antes varias ofertas pero ahora estarían dispuestos a vender. En ese sentido, trascendió que el edificio compuesto por tres cuerpos de seis pisos distribuidos en más de 5000 metros cuadrados cuenta con un sinfín de deudas e impuestos impagos que harían bajar considerablemente su valor.

En la tradicional esquina, donde durante años una tela de arpillera negra pendía a la altura del primer piso para contener desprendimientos de mampostería y vitraux, se pueden observar ahora los trabajos de consolidación de la fachada y andamios que sostienen una bandeja colocada a modo de protección en un ángulo de 45 grados.

Confitería del Molino2

La Confitería del Molino fue fundada en 1917. Por allí pasaron figuras como Alfredo Palacios, quien pedía café, coñac y medialunas, o Carlos Gardel, que encargó un postre para regalarle a su amigo Irineo Leguisamo y así surgió el Leguisamo, una mezcla de bizcochuelo, hojaldre, merengue, marrón glacé y crema imperial con almendra. La época de esplendor duró hasta los años 90.

Desde que cerró sus puertas, hubo una decena de proyectos de ley para recuperarlo, pero no prosperaron. Finalmente, a fines de 2014 el Congreso Nacional ordenó su expropiación y recuperación por ley.

Durante la primera etapa de la puesta en valor, se repararán los techos para evitar filtraciones de agua y se revisarán los servicios de luz, gas y electricidad, aseguró el arquitecto Guillermo García, involucrado en el Plan Rector de Intervenciones Edilicias, destinado al rescate de la llamada manzana legislativa, que comprende a la Confitería del Molino.

También se restaurarán las oxidadas astas del molino, ubicadas en la cúpula y emblema del lugar. «Concluidas las medidas vinculadas a la seguridad de la estructura, se utilizará un dron equipado con una cámara de alta definición para realizar un mapa completo del edificio. En el interior, se trabajará con urgencia en una de las partes más perjudicadas, el subsuelo, inundado desde hace años», adelantó García.

El edificio será destinado a un museo del sitio y centro cultural, a la vez que la confitería será reabierta con un concesionario privado. Las tareas incluirán la recuperación de los elementos históricos que están dentro del edificio: muebles, adornos, lámparas y bronces.

La Comisión Nacional de Monumentos intentará, además, reponer la vajilla original y el resto de los objetos diseminados por el país que pertenecían al lugar. «Intentaremos recrear toda una época; incluso el menú de la confitería contará con los platos típicos de la época, como el Imperial Ruso», dijo Capano.

confiteria el molino antes

Fuente: La Nación

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