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La profunda caída del consumo que atraviesa el mercado argentino está golpeando con crudeza al sector gastronómico, y el rubro cervecero parece ser uno de los más afectados. Lo que hasta hace poco tiempo era un nicho de expansión constante y éxito asegurado, hoy enfrenta un duro presente marcado por el cierre de sucursales de Antares y drásticos ajustes operativos en gigantes como Quilmes.
El cóctel que asfixia a las cervecerías se compone de tres factores letales: bajas ventas, alquileres prohibitivos y una suba desmedida en los costos fijos (con aumentos en los servicios básicos que rondan el 600% en los últimos 24 meses).
La cadena de cervecerías artesanales Antares anunció recientemente que desactivará dos de sus puntos de venta más emblemáticos en la provincia de Buenos Aires.
En La Plata, la marca bajará las persianas de su histórico local ubicado en la calle 56 (entre 11 y 12), inaugurado en 2005. Esta clausura se suma a un repliegue que la firma viene arrastrando desde 2024 en la capital bonaerense, donde ya cerraron las sedes de Diagonal 74, City Bell y Ensenada, quedando operativos únicamente el parador de 18 y 44 y el espacio en Baxar.
En paralelo, la ciudad de Mar del Plata también sufrirá una dura pérdida. A partir del próximo 18 de abril, Antares cerrará su emblemático local de Playa Grande (Bernardo de Irigoyen 3851) tras 20 años de funcionamiento.
«No fue una decisión fácil. Lamentablemente, no hemos podido llegar a un acuerdo con los nuevos propietarios del local», explicaron los socios a través de un emotivo comunicado de despedida.
La crisis no distingue entre el nicho artesanal y las firmas de producción masiva. La histórica cervecería Quilmes también se encuentra atravesando un momento de fuerte reestructuración para evitar un escenario operativo más crítico.
A fines de febrero, la compañía anunció un severo recorte en su planta operativa de Zárate, atribuido a una caída del 45% en las ventas respecto a 2025 y a la fuerte apertura de importaciones en el sector (las cuales crecieron un 293% solo en el primer trimestre de 2025, según datos del Indec).
| Impacto del ajuste en la Planta Quilmes (Zárate) | Detalle de la medida |
| Dotación de Empleados | Se reduce de 260 a tan solo 80 trabajadores (mediante retiros voluntarios). |
| Esquema de Producción | Pasa de operar con tres turnos diarios a un único turno. |
| Motivo principal | Caída del 45% en las ventas y aumento de importaciones. |
El panorama para la industria cervecera en este comienzo de 2026 es de absoluta cautela. Con los costos inmobiliarios y laborales en alza, y un consumo interno retraído, las empresas del sector se ven obligadas a achicar sus estructuras para intentar sobrevivir al temporal económico.