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Owoko, una reconocida marca con más de 20 años de historia ininterrumpida en la indumentaria infantil argentina, atraviesa una crisis económica tan severa que solicitó formalmente la apertura de su concurso preventivo de acreedores, viéndose obligada a cerrar sus locales más emblemáticos en los principales shoppings del país.
El deterioro financiero que empujó a la empresa a esta delicada instancia judicial responde principalmente al abrupto descenso del consumo interno, la fuerte presión de las importaciones y a la profunda recesión que atraviesa el sector textil a nivel general.
Según detalla el expediente que tramita actualmente en el Juzgado Comercial N° 9, la sumatoria de las deudas entre De Niños S.A. (encargada de la comercialización) y Kokoloko S.A. (rama productiva), las dos sociedades comerciales detrás de la marca, supera ampliamente los $2.800 millones de pesos.
El nivel de asfixia en la cadena de pagos es sumamente crítico. En los registros contables se evidencian 1.400 cheques rechazados por parte de Kokoloko y otros 164 por parte de De Niños, al tiempo que varios proveedores ya avanzaron con pedidos formales de quiebra.
En el escrito de salvataje elevado a la Justicia, la propia empresa detalla cómo se desplomó su caja:
| Período Comercial | Promedio de ventas mensuales |
| Año 2024 | $ 400.000.000 |
| Año 2025 | $ 250.000.000 |
«La afectación de la capacidad de consumo del cliente ha hecho que prescinda de bienes que no resultan indispensables. Y los productos que comercializa la Sociedad, que no son otra cosa que moda, son los primeros en caer», sostiene crudamente la compañía en el documento judicial. Además, advirtieron que el inmenso stock acumulado se convirtió «en un capital inmovilizado, incapaz de cumplir su función económica».
En los hechos, la firma materializó su crisis bajando las persianas de manera definitiva en ubicaciones extremadamente estratégicas. Entre los locales que ya no operan figuran las plazas del Abasto Shopping, Galerías Pacífico, Recoleta Mall y Alto Avellaneda, todos espacios de altísimo tránsito, visibilidad y costo de alquiler.
Aunque aún mantiene presencia barrial en zonas como Palermo y Caballito, la escala operativa de la empresa es muchísimo menor a la de su etapa dorada, lo que implicó una drástica reducción de la plantilla laboral, que en su mejor momento llegó a emplear a más de 120 personas de forma directa.
La crisis de Owoko no es un caso aislado. Según el último relevamiento oficial de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI), las ventas del sector textil cayeron un 8,4% interanual en el primer bimestre del año, consolidando una alarmante tendencia negativa que ya lleva dos años ininterrumpidos y que amenaza la supervivencia de decenas de Pymes a lo largo de toda la cadena de valor.