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Los datos provienen de la Oficina de Violencia Doméstica. A los abuelos les cuesta acceder a la Justicia, ya que sólo el 5% encara una denuncia.
(CABA) Puede parecer increíble, más aún, aberrante, sin embargo sucede más de lo que se supone, y es una tendencia en una sociedad cada vez más crispada y violenta.
Los datos son abrumadores: el 45% del maltrato a adultos mayores proviene de los hijos, e inclusive de los nietos, mientras que de las 100.000 denuncias que las víctimas de maltrato doméstico hicieron ante la Oficina de Violencia Doméstica (OVD), sólo el 5% fueron hechas por personas de más de 60 años.
Este hecho muestra la necesidad de trabajar por un mejor acceso a la Justicia de los adultos mayores, que son uno de cada cuatro habitantes de la Ciudad de Buenos Aires, coincidieron la ministra de la Corte Suprema, Elena Highton de Nolasco, y el secretario porteño de la Tercera Edad, Claudio Romero, durante una jornada sobre la problemática.
Según datos de la OVD, dependiente de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, y del Programa Proteger, de la Secretaría de la Tercera Edad (Ministerio de Desarrollo Humano y Hábitat), «de las 100.000 personas que denunciaron ante nuestra oficina ser objeto maltrato, sólo 5.000 fueron adultos mayores; 4.000 de ellos fueron mujeres, y el resto varones», precisó Highton de Nolasco.
En tanto, «el 45 por ciento del maltrato hacia personas de más de 60 años proviene de los hijos o hijas. Esa es la gran diferencia: en la tercera edad, el maltratador pasa a ser el hijo o la hija en la mayor parte de los casos», precisó la magistrada y agregó que «hay una diferencia entre las víctimas de violencia doméstica de la población general y los de más de 60. En el primer grupo, la violencia proviene en un 80% de sus parejas y el 40 de las ex parejas. En el la tercera edad, sólo el 30 por ciento proviene de las parejas y el 7 de las ex pareja».
Las víctimas de violencia pueden acercarse a la OVD directamente o a través de un tercero y relatar minuciosamente los hechos para que el fuero civil pueda decidir si adopta o no medidas de protección y el fuero penal pueda saber si inicia un proceso. «A veces no se llega a esa instancia. Con la intervención del juez y un control diario de la situación, se logra cesar con la violencia», ejemplificó Highton de Nolasco.
Los índices de violencia psicológica (95%) y de violencia económica (36%) son similares a otras franjas etarias. La violencia sexual es casi inexistente (3 %) contra un 18% de la población general y se da solo sobre mujeres.
Por su parte, Romero explicó que la Ciudad de Buenos Aires es la más envejecida del país y que una de cada cuatro personas que viajan en subte y viven en espacios públicas son adultos mayores.
Hay 17.000 adultos mayores en geriátricos de la Ciudad de Buenos Aires; y 150.000 que viven solos, sin ninguna relación con familiares. NR
