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Con un crecimiento sostenido en destinos emergentes y un Caribe resignificado, los argentinos están desplazando los clásicos europeos en busca de experiencias más accesibles, personalizadas y financieramente controladas.
Con un aumento del 18% en la demanda de destinos emergentes y el uso de tecnología predictiva para blindar el bolsillo, los argentinos redefinen su forma de salir al mundo. En un mercado saturado de plataformas digitales, el soporte humano se convierte en el nuevo lujo.
A pesar de los cambios macroeconómicos, el deseo del argentino por cruzar la frontera se mantiene intacto, aunque con un cambio de ADN radical. Según Ezequiel Mayoni, CEO de Sí, Viajo: “La temporada 2026 marca el fin del “turista de paquete rígido” y el nacimiento del “Viajero Estratega”: un consumidor que utiliza la tecnología y la anticipación para blindar sus ahorros y vivir experiencias que antes parecían inalcanzables.”.
La gran novedad de este año es el desplazamiento de la demanda hacia países con monedas más favorables o costos de vida locales más bajos. Según datos del sector, mientras que el flujo hacia los destinos tradicionales de Europa Occidental se mantiene estable, para Ezequiel Mayoni el crecimiento real del 2026 se da en:
Si bien los destinos «exóticos» crecen, el Caribe sigue siendo el “plan seguro” del argentino, pero con un cambio en los protagonistas.
Ezequiel Mayoni, CEO de Sí, Viajo hace referencia al “Nuevo” Caribe, más allá de Playa del Carmen. “En 2026, el Caribe ha dejado de ser un destino de sol y playa para convertirse en el refugio del presupuesto controlado.”, asegura.
“El Caribe en 2026 es la respuesta a la incertidumbre. El argentino elige estos destinos porque sabe exactamente cuánto va a gastar desde el momento en que sale de Ezeiza. Es el territorio del ‘estrés cero’, y allí es donde el asesoramiento de una agencia con trayectoria marca la diferencia entre un hotel genérico y una experiencia curada.”, agrega Mayoni.
En un mercado donde el tipo de cambio es la variable crítica, el viajero argentino de 2026 es el más tecnificado de la región. El 72% de los viajeros utiliza herramientas de Inteligencia Artificial para comparar precios en tiempo real. Sin embargo, surge un fenómeno inverso: “ante la sobrecarga de información, el 60% de los consumidores de paquetes internacionales admite sentir «fatiga de decisión», lo que está devolviendo el protagonismo a los expertos que pueden curar esa información.”, afirma Mayoni.
El consumo de contenidos en streaming sigue dictando la agenda. El «Set-Jetting» (viajar a locaciones de series) ya no es un nicho. En Argentina, las agencias reportan un pico de demanda para destinos como Sicilia (Italia) o Seúl (Corea del Sur), impulsados por fenómenos culturales globales. El argentino ya no busca «el tour de las 10 ciudades en 15 días», sino profundizar en una temática: gastronomía, fotografía o bienestar.
“El gran desafío de 2026 no es la falta de oferta, sino la deshumanización de la venta. Tras años de auge de las plataformas de autogestión, el mercado emisivo argentino está experimentando una vuelta hacia la consultoría profesional. La razón es simple: la volatilidad global desde cancelaciones aéreas hasta cambios imprevistos en requisitos migratorios ha dejado a miles de viajeros «huérfanos» frente a una pantalla que no responde.”. explica el CEO de Sí, Viajo.
En este escenario, la propuesta de valor de las agencias con trayectoria se vuelve el activo más preciado. No se trata solo de emitir un ticket, sino de la custodia del viaje. “Frente a las agencias “fantasma” o los algoritmos de venta masiva que desaparecen una vez que el pago es procesado, el mercado de 2026 premia la cercanía. A lo largo de los 13 años que tenemos en este mercado, hemos entendido que el verdadero negocio del turismo no es el alojamiento o un paquete turístico, sino la confianza.”, expresa Mayoni.
En un mundo donde todo parece automatizado, la propuesta de valor es la presencia. El argentino que viaja al exterior necesita saber que, si surge un imprevisto en Japón o en una playa de Brasil a las 3 de la mañana, hay un experto del otro lado de la línea que conoce su nombre y su itinerario.