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La crisis de seguridad en el Conurbano rompió una nueva barrera política. Ante el desborde delictivo, se oficializó la convocatoria de militares en San Vicente para sumarse a las tareas de prevención y planificación urbana. La iniciativa fue lanzada por el intendente Nicolás Mantegazza, quien decidió buscar mano de obra calificada fuera de la Policía Bonaerense.
La medida expone la gravedad de la situación en la «zona roja» del sur bonaerense. El jefe comunal abrió el registro para incorporar a retirados del Ejército y de Fuerzas Federales a la Secretaría de Seguridad local, reconociendo implícitamente que los recursos actuales no alcanzan para frenar a los delincuentes.
Según informaron desde el municipio, no se trata de sacar tanques a la calle, sino de aprovechar la «formación y experiencia» de los ex uniformados. El objetivo es aplicar una «mirada integral» que aporte disciplina y táctica a la gestión de la seguridad ciudadana.
Los perfiles buscados:
La decisión de Mantegazza de recurrir a militares en San Vicente es leída en los pasillos de La Plata como un duro cuestionamiento a la gestión de Axel Kicillof y su ministro de Seguridad, Javier Alonso. Si un intendente peronista debe reclutar ex militares, la lectura es que la Policía de la Provincia ha sido superada.
El movimiento no es aislado. Mantegazza forma parte del denominado «Grupo AFA», un armado político con nexos directos con Martín Insaurralde y Claudio «Chiqui» Tapia. De hecho, esta semana el intendente se mostró junto al presidente de la AFA y a Gastón Granados (Ezeiza), consolidando un bloque de poder que ahora empieza a marcar su propia agenda en seguridad, lejos de las directrices provinciales.