Buenos Aires, 19/02/2018, edición Nº 1923
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Sociedad

La tarea del Hospital Álvarez para asistir a las víctimas de violencia de género

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El Hospital General de Agudos Teodoro Álvarez del barrio de Flores es el centro asistencial de referencia en la Ciudad para las víctimas de la violencia de género. Además, realiza docencia e investigación sobre el tema.

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Por Alicia Lanzilotta

(CABA) En la Ciudad de Buenos Aires existen varios centros de salud e instituciones que desarrollan políticas para prevenir la violencia de género, y apoyar a las mujeres que la padecen.

Diana Galimberti -pionera en la temática y directora del Hospital Álvarez- señala que ese nosocomio aborda este problema desde 1992 y recuerda que en esa época, en la que no se hablaba violencia de género sino de violencia intra-familiar, comenzamos a encuestar a las mujeres que llegaban a la maternidad preguntándoles si habían padecido violencia física, psíquica, económica o sexual.

Las respuestas que Galimberti y su gente recogían sugerían la existencia de una violencia no denunciada y de la que no se hablaba durante las consultas médicas. Más adelante, los agentes de salud comunitaria se encargaron de las encuestas y las extendieron a todos los sectores del hospital. Así, averiguaron que entre un 9 y un 10 por ciento de las entrevistadas que habían sido víctimas de la violencia de una anterior pareja, volvían a sufrirla tras entablar una nueva relación. O que las mujeres que llegaban con lesiones muy graves y que habían denunciado a su agresor, luego de recibir la atención médica, retiraban los cargos a instancias del atacante.

En 2000, Galimberti participó en Nápoles de un Congreso de la Sociedad Internacional de Obstetricia y Ginecología. Allí conoció al doctor Aníbal Faundes, coordinador del Comité de Derechos Sexuales y Reproductivos de la Federación Latinoamericana de Sociedades de Obstetricia, quien la invitó a visitar los centros de atención a víctimas de violencia sexual que funcionaban en Brasil desde 1996.

Más adelante, Galimberti propuso abordar el tema de la violencia desde la sociedad Ginecológica de Buenos Aires (SoGiBA). Su entonces presidente, el doctor Enrique Gadow, aceptó la iniciativa y dispuso ponerla en práctica junto con la Asociación de Psiquiatras Argentinos (APSA). A esa labor interinstitucional se incorporó Stella Garrido, una especialista de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) que había trabajado el tema de violencia en Centroamérica.

Con estos aportes –rememora Galimberti- comenzamos a trabajar con las víctimas de violencia que llegaban a nuestro hospital, en donde un grupo coordinado por una trabajadora social encaraba el tema de la violencia como un problema social.

Luego, esta experiencia fue presentada a la entonces Secretaría de Salud de la Ciudad que lo tomó como base para crear el Programa de Atención a Víctimas de Violencia Sexual.

Con el tema consolidado a nivel oficial, se creó en el Álvarez un Comité para el Estudio, Prevención, Detección y Tratamiento de la Violencia Familiar, Laboral, Infantil y de Género que permitió la participación de todos los sectores del hospital –especialmente, el Servicio de Salud Mental- en la atención de las víctimas.

Tiempo después, las autoridades sanitarias de la Ciudad emitieron la Resolución 334 del 2003 que le dio nueva jerarquía a un trabajo que hasta entonces había sido artesanal. La norma dispuso que las secretarías de Salud y de Desarrollo Social asumieran en conjunto la prevención y el tratamiento de situaciones de violencia sexual con la participación de la Dirección General de la Mujer.

En 2008, y como parte del Programa Las Víctimas contra las Violencias que desarrolla el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación y coordina la doctora Eva Giberti, se creó la Oficina de Rescate y Acompañamiento de Personas Daminificadas por el Delito de Trata que, gracias a la intervención directa de Galimberti, pudo disponer rápidamente de un espacio en el Álvarez para la revisión e internación de las mujeres rescatadas por las profesionales de esa unidad que, con sus dispositivos móviles, posibilitaron el despliegue de un circuito para la atención inmediata de las víctimas.

Finalmente, Giberti y la jueza Carmen Argibay -integrante de la Corte Suprema de Justicia de la Nación- elaboraron un protocolo común que permitió a ginecólogos y profesionales del Derecho utilizar un lenguaje unívoco en torno a la violencia contra la mujer y evitó que las víctimas tuvieran que someterse a nuevas y traumáticas consultas médicas en el ámbito judicial. Hasta entonces –apunta Galimberti- las mujeres no sólo estaban obligadas a revivir las penosas situaciones por las que habían pasado, sino que, cuando sus lesiones no habían sido muy graves, el tiempo borraba huellas y las observaciones del médico forense no coincidían con lo que en un primer momento se detectaba en los centros asistenciales.

La violencia desde perspectiva desde la salud mental

La licenciada Susana Pontiggia es psicóloga clínica del servicio de Salud Mental del Hospital Álvarez y coordina al Equipo de Violencia de la institución. Según cuenta, se han incremento las denuncias como consecuencia de la visibilización de la violencia en las redes sociales y en los medios de comunicación masiva. Al verlo reflejado en otras –explica la profesional-, la mujer maltratada se asume como víctima de un delito y lo denuncia.

Si bien la conciencia en torno a la violencia ha crecido aún entre quienes no la padecen, a Pontiggia le preocupa que algunos profesionales no quieran involucrarse en el tema y omitan ahondar en él cuando observan signos de maltrato. La derivación llega más de afuera que de adentro. Todavía falta capacitar a los médicos para que escuchen a las víctimas, resalta la licenciada y enfatiza la importancia de capacitar a los residentes.

Respecto al impacto de la violencia sobre la salud en general, Pontiggia señala que una de sus consecuencias es el estrés. La mujer vive con depresión y en alerta constante. El violento es un hombre impredecible; la mujer no sabe cómo va a llegar, si le va a pegar a ella o a sus hijos, si viene o si desaparece por tres días.

La violencia de género en números

Claudia Teodori es socióloga y desde el comité del Hospital Álvarez investiga la violencia de género desde hace un año y medio. En 2012 presentó parte de su trabajo en la reunión de la Federación Argentina de Sociedades de Ginecología y Obstetricia (FASGO) que se realizó en Mendoza.

De los datos que Teodori reunió y sistematizó durante 2011 surge que:

Las denuncias
-Una de cada veinte consultas médicas se originan en la violencia.
-Sólo dos de cada diez afectadas pidieron ayuda médica.
-Se denunciaron 1 de cada 5 casos de violencia familiar.

Las admisiones
-Entre 2008 y 2011, las admisiones del Equipo de Violencia de Salud Mental del Hospital Álvarez pasaron de 149 a 229, registrando un aumento del 54%.

La asistencia en la guardia
-Tipo de violencia contra mujeres adultas en porcentaje sobre 41 casos analizados:
*El 20 % fue víctima de violencia sexual.
*El 27 % padeció violencia física.
*El 53 % no especificó.
-Vínculo con el agresor sobre 21 casos analizados:
*Pareja/esposo, 40%.
*Ex pareja, 12%.
*Otro familiar, 24%.
*Otros no familiares, 12%.
*Desconocidos, 12%.

Admisiones por violencia según derivación en porcentaje sobre 132 casos analizados
-Por recomendación judicial y defensorías de niños/as, 34%.
-Por servicios del hospital, 32%.
-Espontánea, 11%.
-Por otros hospitales, 6%.
-Por escuela, hijos, 3%.
-Por la Dirección de General la Mujer, 2%.
-Por profesionales particulares, 2%.
-Otros, 4%.
-Línea telefónica 137 de Violencia Familiar, 3%.
-Sin datos, 3%.

La violencia de género en los medios

Para Teodori, la comunicación refuerza ciertos mitos. Muchas veces los mensajes televisivos, aunque estén bien intencionados, plantean cuestiones que impiden un abordaje correcto de la temática. Agrega que en ocasiones, la información no aclara algunas cuestiones básicas y ejemplifica señalando que se nombra a la Oficina de Violencia Doméstica de la Corte Suprema para hablar del aumento de las denuncias, pero no se da la dirección de la oficina, ni los horarios atención. Algunos casos extremos que fueron mediatizados -como el de las mujeres quemadas por sus parejas- registraron luego un aumento en las denuncias por este tipo de agresión. En 2008, hubo dos; en 2009, seis; y, tras el asesinato de Wanda Taddei, en 2010 se conocieron veintiocho casos similares.

La legislación podría contribuir a reducir estereotipos de género, impidiendo que la publicidad presente a la mujer como complemento de algún electrodoméstico o como objeto de deseo.

La atención a hombres que ejercen violencia contra las mujeres

El psicólogo Aníbal Muzzin integra el equipo de Galimberti como coordinador de los grupos de hombres que ejercen violencia contra sus actuales o anteriores parejas. Sobre la tarea que desarrolla desde 2010, cuenta: Nuestra actividad, que en organizaciones no gubernamentales se realiza desde hace veinte años, es la primera que a nivel nacional se lleva a cabo en un hospital público.

Estos grupos están abiertos para varones de 21 a 75 años que tienen conductas violentas contra sus mujeres y que son mínimamente conscientes de ello. Sin embargo, no todos son admitidos: quedan excluidos los que hayan abusado sexualmente de sus parejas o tengan antecedentes penales. Cada semana el Equipo de Violencia entrevista a los interesados en integrarse al grupo para evaluar si reúnen los requisitos de admisión.

Los hombres que ejercen violencia buscan justificar sus actos en la conducta de la mujer. Cuando alguien es enviado por el juez busca excusas para su comportamiento o lo niega. Nosotros tratamos que reconozca que su violencia tiene que ver con la relación de poder que mantiene con la mujer, explica Muzzin.

El objetivo de los grupos es controlar y detener la conducta violenta y modificar los vínculos sociales del hombre con la mujer. Como estos hombres no pueden tener empatía con ellas, hay que tratar de que la desarrollen, concluye Muzzin.

El dato. El Hospital General de Agudos Teodoro Álvarez funciona en Aranguren 2701, sus teléfonos son 4611-6666 y 4630-2900 y su correo electrónico es contacto@hospitalalvarez.org.ar.

Fuente consultada: www.saludyderechos.org.ar/

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