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Salivan transeúntes, quienes entre la confusión y el asco, son robados por descuidistas.
(CABA) En la jerga policial le dicen “guanacos” y son una modalidad que oscila entre el asco y el hurto callejero. Los ladrones ahora para sorprende a sus asaltados recurren a métodos cada vez más burdos.
«Iba por Once y sentí algo en el pelo, no entendí mucho y una mujer me dijo que le había pasado lo mismo, que no me frenara que era para robar», explicó Paula, una damnificada, a DiarioVeloz.
El insólito método delictivo se suma a otro igual de asqueroso: el realizado por los denominados popularmente «pungas vomitadores». Consiste en grupos de ladrones que trabajan sobre todo en los subtes porteños, donde uno simula descomponerse mientras el resto aprovecha para robar.