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La Ciudad de Buenos Aires cerró un capítulo de ilegalidad que llevaba más de dos décadas. Un edificio usurpado en San Telmo, perteneciente a la Asociación Ortodoxa Rusa, fue finalmente desalojado y devuelto a sus propietarios tras estar ocupado irregularmente desde 1999.
El operativo marca un hito en la política de restitución de inmuebles, convirtiéndose en la propiedad número 552 recuperada por la actual gestión. El edificio cuenta con dos plantas, un local comercial a la calle y más de diez habitaciones que permanecían bajo el control de ocupantes ilegales.
La recuperación no fue administrativa, fue una batalla judicial y emocional. Iwaszewicz, representante de la entidad afectada, describió la impotencia vivida durante casi tres décadas: «Hoy recuperar la vivienda me resulta muy gratificante y también esperanzador, porque era como que estabas peleando contra una pared».
Según el testimonio, durante años los organismos estatales que debían proteger la propiedad privada «hacían todo lo contrario», perpetuando la toma.
Datos duros del operativo:
El Jefe de Gobierno, Jorge Macri, se hizo presente para capitalizar el desalojo como una victoria política contra la inseguridad jurídica. Calificó la situación de «insólita» y remarcó el cambio de época en el distrito.
«Hacer respetar la propiedad privada es reconocer el trabajo, el esfuerzo y el sacrificio de quienes hacen las cosas bien», disparó el mandatario porteño, enfatizando que bajo su mandato se terminaron las zonas liberadas para las tomas.
Este caso se suma a una lista creciente de restituciones de alto perfil que buscan limpiar el espacio urbano y edificios emblemáticos:
La política de «orden público» avanza en paralelo con los operativos contra la venta ilegal en la vía pública, donde ya se realizaron 13 intervenciones masivas contra 18 mil manteros en puntos calientes como Once y la Avenida Avellaneda.