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En plena era de la inmediatez y los mensajes de WhatsApp, un rincón de la Ciudad de Buenos Aires propone pisar el freno y recuperar un ritual casi extinto. Se trata de Posdata, café y correo en Retiro, una propuesta inédita que funciona como cafetería de especialidad y, al mismo tiempo, como la primera unidad postal oficial dentro de un espacio gastronómico.
Ubicado en una zona histórica, este local no usa la nostalgia como simple decoración, sino como práctica cotidiana. Aquí, entre el aroma a granos tostados y pastelería casera, la invitación es clara: sentarse, elegir un papel, entintar la pluma y volver a esperar una respuesta.
Lo que distingue a Posdata es que su servicio es real. Gracias a un acuerdo con el Correo Argentino, el local está habilitado como la Unidad Postal 5828. No es necesario consumir para utilizar el servicio; cualquiera puede ingresar simplemente a despachar su correspondencia.
La mística del lugar ofrece experiencias que parecían olvidadas:
El alma detrás de Posdata, café y correo en Retiro es Carolina Barone, una politóloga criada en una familia ferroviaria. «La estación en la que crecí era paquetería, gente y cartas; así funcionaba todo», cuenta su fundadora. Ese ADN nacional se refleja en la bandera argentina que recibe a los visitantes y en la ausencia deliberada de códigos QR.
La propuesta gastronómica acompaña esta filosofía de «bajar un cambio» con sabores honestos y artesanales:
Para turistas que buscan historia o porteños que necesitan desconectar, este nuevo refugio en Retiro demuestra que, a veces, la mejor notificación es la que llega dentro de un sobre de papel.