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La llegada de las bajas temperaturas volvió a poner en el centro del debate público la efectividad de las políticas de asistencia estatal. Según las últimas mediciones oficiales, la cantidad de personas en situación de calle en CABA experimentó un aumento sostenido y alarmante, superando la barrera de los 5.000 casos en medio de una profunda crisis habitacional.
De acuerdo con el análisis de la exfuncionaria y especialista María Migliore, la Ciudad de Buenos Aires pasó de registrar 2.573 personas en 2021 a contabilizar más de 5.000 en noviembre de 2025. Esta estadística oficial incluye tanto a quienes duermen a la intemperie en la vía pública como a aquellos que se alojan transitoriamente en los centros de inclusión social.
El incremento de la indigencia no es un fenómeno exclusivo de Buenos Aires; metrópolis como Nueva York, París y Londres atraviesan crisis similares. Los especialistas advierten que la atención ya no puede centrarse únicamente en lo económico, sino que exige un abordaje integral de la salud pública.
El crecimiento sostenido se explica a través de tres factores interconectados:
Actualmente, el Gobierno porteño aborda la emergencia a través del programa Buenos Aires Presente (BAP) y una red de centros de inclusión. Este modelo «tradicional», utilizado en gran parte del mundo, propone una atención escalonada: primero ofrece refugios de emergencia, luego paradores transitorios y, finalmente, busca el acceso a una vivienda permanente. Sin embargo, este esquema está mostrando claros límites frente a los casos crónicos de adicciones y psiquiatría.
Frente a este escenario, los especialistas miran hacia otros modelos internacionales: