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Un grave hecho de inseguridad y vandalismo sacudió a la política porteña el pasado 30 de junio, cuando delincuentes ingresaron y violentan la Casa Radical en el barrio de Flores. El ataque dejó un saldo lamentable: además del robo de pertenencias, el lugar sufrió importantes destrozos en paredes, aberturas y mobiliario.
Los comités de la Unión Cívica Radical funcionan históricamente como centros de encuentro vecinal y compromiso democrático. Por esta razón, el hecho de que violentan la Casa Radical en el barrio de Flores fue recibido por la dirigencia no solo como un delito contra la propiedad, sino como un ataque directo a los valores de convivencia pacífica y construcción ciudadana.
La dirigencia radical de la Ciudad de Buenos Aires cerró filas para repudiar el hecho y enviar un mensaje claro sobre la defensa de las instituciones partidarias:
A pesar de los cuantiosos daños materiales, desde la UCR enfatizaron que el mobiliario y las puertas se repararán. La verdadera respuesta del radicalismo será profundizar la militancia, la participación y el diálogo en la zona sur de la Ciudad, demostrando que, frente a la adversidad y la intolerancia, los principios democráticos permanecen inquebrantables.