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El escenario político de la Ciudad de Buenos Aires comienza a agitarse de cara a las elecciones presidenciales y legislativas de 2027. En las últimas horas, la actual senadora nacional por La Libertad Avanza (LLA), Patricia Bullrich, minimizó sus intenciones de competir por la Jefatura de Gobierno porteña. Su objetivo principal es allanarle el camino al PRO para que busque la reelección en el distrito, facilitando así una gran coalición nacional entre el presidente Javier Milei y Mauricio Macri.
Durante una entrevista televisiva, la ex candidata presidencial fue contundente respecto a las prioridades del oficialismo a la hora de sentarse a negociar con sus aliados políticos.
Este jueves, la Casa Rosada será el escenario de una cumbre clave para comenzar a diagramar el esquema electoral de 2027. La mesa de diálogo estará dividida en dos frentes claros:
Al ser consultada sobre su futuro político en el territorio porteño, Bullrich explicó con pragmatismo lo que sucederá en esa reunión:
«¿Qué es lo primero que va a venir a pedir el PRO en la reunión? La Ciudad de Buenos Aires. Hay que ser realistas. ¿Y nos vamos a poner obcecadamente a decir que ‘no’? Entonces no querés una coalición».
Para la legisladora de LLA, la regla básica para construir una alianza sólida con sectores aliados (como los gobernadores radicales o los del PRO) es respetar el principio de continuidad en los distritos que ya administran.
Aunque recordó sus buenos números en las urnas porteñas, dejó en claro que su ambición personal está en un segundo plano: «Yo vengo de ganar la Ciudad por el 51% de los votos siendo candidata a senadora. Tengo todas las posibilidades de serlo, pero también soy consciente de la necesidad de una coalición».
Bullrich remarcó que estructurar este armado es vital tanto para garantizar la gobernabilidad actual como para brindar tranquilidad a los inversores frente a la incertidumbre electoral del próximo año. Advirtió que un revés en las urnas que permita el regreso del sector del peronismo que busca «destruir todo» significaría un enorme retroceso para el país.
El giro del Gobierno hacia la búsqueda desesperada de acuerdos institucionales más fuertes tiene un detonante claro. La senadora confesó que el prolongado conflicto en torno a la salida del ex jefe de Gabinete generó un profundo malestar entre los bloques parlamentarios aliados.
“Creo que nos generó un cansancio de parte de los aliados, que decían qué pasa que no resuelven este problema. Fue como un tapón para la posibilidad de avanzar en temas importantes», detalló Bullrich, remarcando que la demora en exigirle la renuncia a Adorni paralizó las funciones tanto del Ejecutivo como del Congreso Nacional.
Para cerrar su análisis, la legisladora reconoció abiertamente la fragilidad del oficialismo en el recinto: “El año pasado perdimos los acuerdos políticos que se habían tejido en el Congreso y estuvimos al borde del precipicio. Es evidente que la fortaleza política te ayuda muchísimo a que la economía se ordene más rápido”.