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La interna del peronismo provincial sumó un capítulo sorpresivo en las últimas horas. En medio de las tensas negociaciones por la sucesión de autoridades, Máximo Kirchner pateó el tablero y propuso que sea el propio gobernador, Axel Kicillof, quien asuma la presidencia del PJ Bonaerense.
El líder de La Cámpora planteó esta opción ante su círculo íntimo como una «solución lógica» para desactivar la disputa. «La mejor manera de que el presidente del partido responda a los intereses del gobernador es que esa persona sea el propio Kicillof», habría asegurado el diputado, buscando alinear la gestión institucional con la conducción partidaria.
La jugada de Máximo busca desafiar la estrategia del «Kicillofismo». Hasta el momento, el gobernador impulsaba a su vice, Verónica Magario, para encabezar el PJ Bonaerense.
En una cumbre reciente en La Plata, ministros e intendentes del Movimiento Derecho al Futuro (MDF) —como Jorge Ferraresi y Mario Secco— habían analizado el escenario, confiando en que Magario era la carta de consenso. Sin embargo, la propuesta de Máximo cambia el eje: si Kicillof tiene aspiraciones presidenciales para 2027, el kirchnerismo sugiere que tome las riendas del partido ahora para presentar su plataforma desde una doble investidura: Gobernador y Presidente del PJ.
Mientras las negociaciones entre el Instituto Patria y la Gobernación se intensifican, la Junta Electoral del PJ Bonaerense resolvió prorrogar el vencimiento para la presentación de avales hasta el 8 de febrero.
Este tiempo extra servirá para definir si Kicillof acepta el convite de Máximo o insiste con Magario. En paralelo, aparece una tercera vía: Mariel Fernández. La intendenta de Moreno y referente del Movimiento Evita ya acreditó apoderados y busca disputar la conducción, sumando presión a una olla que está a punto de hervir.