Buenos Aires, 21/09/2017, edición Nº 1772

Los grupos de Whatsapp de madres del colegio, los pros y contras de una tendencia que crece

Los crean con el objetivo de pedir tareas, consultar sobre materiales, o avisar sobre una noticia escolar. Cuáles son sus ventajas y desventajas.

(CABA) Un nene que perdió una campera. La organización de un campamento. La colecta de plata para el regalito de la maestra. Los libros: dónde se compran, cuánto salen, nuevos o usados. La tarea, los disfraces para el acto, la dirección del cumpleaños del sábado. Los piojos. La cuota: que cuánto aumenta, que cómo puede ser, que a quién le reclamamos. Un chiste, un chisme. Una acusación, un pase de facturas, el revuelo. La solución a un problema doméstico: un plomero, un gasista. Todo eso es un grupo de WhatsApp de mamás del colegio. Y puede ser un infierno. Práctico, pero un “verdadero infierno”.

Hasta hace unos años la cadena telefónica y los “niños palomas mensajeras” eran la base del intercambio de información entre las mamás de la escuela primaria. Luego vino el correo electrónico, que se volvió el eslabón de otra –una nueva– cadena interminable de comunicación.

Con esta aplicación para smartphones, gratuita y popular, a las madres les basta el teclado para hacer llegar al instante y a muchas personas determinada información.

Y hablamos de madres porque “para qué, si son ellas las que arreglan esas cosas”, dicen en general los padres ¿No cree? Pregunte a algún varón que tenga cerca si él también tiene grupo de papis del colegio de alguno de los hijos en WhatsApp.

Ahora hablan las mamás, que llevarán en esta nota sólo su nombre de pila porque “no, mirá si se dan cuenta, si me reconocen las otras mamás, el quilombo que se armaría”.

Entonces, María enumera las ventajas así: “Si mi hijo se enferma y no sabe qué tarea debe hacer, siempre hay una mamá copada que te manda una foto de la carpeta de su hijo con la consigna. También nos recomendamos librerías o nos avisamos cuánto cuesta y dónde se consigue el último libro que pidió la maestra. También nos organizamos para los cumpleaños. Para eso suele ser muy útil”.

¿Y las desventajas? Responde Noelia: “Y… cuando alguna de las madres avisa que su hijo llegó con piojos y pide que le apliquen a los chicos algún producto. Como si fuese poco, sugiere que a su nene podría haberlo contagiado tal compañerito. Todo mal. Después está la que hace ‘catarsis’ porque no les gusta tal maestra o se sintió ‘muy acompañada’ por el resto de las madres en ‘ese’ momento de su vida tan complicado: insoportable. No se queda atrás la que hace correr rumores ni la que no tiene otra cosa que hacer y no para de mensajear”.

Algo iguala a las mujeres que están a favor o en contra –por poner extremos– del grupo en WhatsApp: todas lo tienen silenciado. Como Paula Rodríguez, periodista y voz autorizada por ser autora, junto a Ingrid Beck, de la “Guía (inútil) para madres primerizas”, cuyo último volumen se dedica a la etapa escolar. “Tengo dos grupos, el del colegio y el de fútbol. El primero a veces excede el ámbito escolar. Por ejemplo, una mamá que pregunta si alguna conoce a algún programador web. El de fútbol sirve para avisar algún corte en la rotonda de San Justo, si se suspendió un entrenamiento o si perdimos los puntos. Con ese tengo más onda”, dice Paula.

Para Dalia Gutmann –actriz al frente del stand up “Cosa de minas” desde hace 4 años– el grupo de mamás de WhatsApp tiene un costado resolutivo. “Pero un ‘dale’ no se pone 30 veces. Hay cataratas de ‘dale’ cuándo alguna pregunta si hacemos tal cosa. O cuestiones que conciernen a pocas mamás… Ahí lo mejor es escribir aparte. Y suele sorprenderte: por ahí leés a alguna que parece una melosa pero resulta siendo una copada. Igual habría que hacer un manual de uso del grupo”, piensa Dalia.

La puerta del colegio primario ahora está en el teléfono celular. ¿Significa esto que algo ha cambiado? Posiblemente no: las neurosis maternas son las mismas de antaño.

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Fuente: Clarín

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