Buenos Aires, 23/07/2017

La galería de arte a cielo abierto de Boedo que no para de crecer

Son 20 entre San Juan e Independencia. Las obras están protegidas por dos leyes que crearon el Paseo y autorizan a instalar cuatro más. Pero los vecinos del barrio buscan que les den más espacio y ampliarlo.

(CABA) El barrio porteño de Boedo creó el Paseo de las Esculturas, que se disfruta hace 16 años. El mes pasado se inauguró la escultura número 20 y, según el Gobierno de la Ciudad, sólo se podrán emplazar cuatro piezas más. Pero la Junta de Estudios Históricos de Boedo busca la manera de continuar la exposición y ampliarla, porque sobre la avenida hay una gran galería a cielo abierto.

El Paseo es un recorrido cultural que se encuentra en pleno corazón de uno de los barrios más tangueros. Sobre las veredas de ambas manos, entre Independencia y San Juan, 20 esculturas de gran tamaño acompañan el paso de los caminantes. Los trabajos, la mayoría de autores nacionales, están sobre las veredas de ambas manos de Boedo.

Las últimas inauguraciones se hicieron hace un mes, cuando se descubrieron las esculturas de dos referentes del barrio. A metros de la mítica esquina del café Homero Manzi, el artista plástico Xavier Barrera Fontenla le rindió un homenaje a Aníbal Lomba, creador del Paseo. Unas semanas antes, se había inaugurado un autorretrato del maestro escultor andaluz Francisco María Reyes.

 

“Las obras son de importantes autores nacionales premiados, de escultores con mucha trayectoria. Por eso nos interesa volver a implementar las visitas guiadas: porque es un paseo que tiene mucha riqueza cultural”, cuenta con entusiasmo Silvia Martínez, presidenta de la Junta, que está integrada por 15 personas que de manera voluntaria se ocupan de enriquecer el barrio con actividades. “Estamos muy contentos con las últimas inauguraciones porquellegamos a las 20 esculturas en el paseo, con lo cual ya estamos a punto de alcanzar el máximo que la ley nos autoriza a colocar, que son 24”, agrega Alberto Domínguez, vecino del barrio y referente de la Junta.

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A pesar de haber extendido el recorrido del Paseo un año atrás, al indagar sobre posibles nuevas inauguraciones, Silvia duda: “No creo que vayamos a inaugurar por algún tiempo porque tenemos algunos problemas: ya no tenemos lugar material en las veredas. Hay problemas para colocarlas, por las paradas de colectivos o las esquinas. Parecen impedimentos tontos, pero hay que tener en cuenta muchas cosas, si hay un banco, una escuela. Tampoco podemos poner una cada dos metros porque una escultura necesita su espacio para ser recorrida y para lucirse”.

Las esculturas están amparadas por las leyes N° 494 (promulgada el 14 de septiembre de 2000) que establece la creación del Paseo de las Esculturas, y la N° 1411 (promulgada el 31 de Agosto de 2004), que establece la aceptación de donaciones, y autoriza su emplazamiento.

Hace 16 años, el sociólogo Aníbal Lomba hizo realidad el sueño de su amigo y vecino Francisco María Reyes, pintor y escultor nacido en España, y logró que la Legislatura Porteña sancionara la ley, cuya esencia remite al paseo de arte a cielo abierto de Resistencia, Chaco. “Reyes era un escultor maravilloso y tenía la idea que las esculturas debían estar al alcance de toda la gente, que la gente las tenía que poder ver en los paseos cotidianos, no encerradas en los museos. El paseo nació así, como un lugar en el que las esculturas estuvieran al alcance todos”, cuenta Silvia.

Desde que es inaugurada, cada obra queda registrada en la coordinación de Monumentos y Obras de Arte (MOA) y pasa a ser propiedad de la Ciudad de Buenos Aires.

Es que “todos nos sentimos un poco dueños”, explica Sol, una joven vecina del barrio que disfruta la presencia perpetua de obras tan disímiles como interesantes. Hay bustos de personajes del barrio, formas abstractas, escenas sensibles. Cada una tiene una placa explicativa y un cerco hecho en hierro para evitar eventuales vandalismos.

Las obras son: Aníbal Lomba, de Xavier Barrera Fontenla, Por amor (a Onofre Lovero), de María Laura Vila, Vestido al viento, de Enrique Azcarate, Tango íntimo, de Leo Vinci, Interiores, de Arturo Alvarez Lomba, Cholita, de Francisco Reyes, Testimonio, (a Betty), de Julián Acosta, Autorretrato, de Francisco Reyes, Pórtico de la impunidad, de Oscar Stáffora, Homenaje a la madre, de Francisco Reyes, Mutación, de Mónica Chames, Enlace de planos, de Julia Farjat, Esencia, de Xavier Barrera Fontenla, Leónicas Barletta, DE Xavier Barrera Fontenla, José González Castillo, de Vicente Roselli, La Bestia, de Oscar de Bueno, Verde secreto, de Marina Dogliotti, Súplica, de Antonio Oriana, Crecer, de Elisa Dejistani, y Testimonio, de Alberto Balietti.

FUENTE: Jésica Dorado/Maestría Clarín-Universidad de San Andrés

S.C.

 

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