Buenos Aires, 16/12/2017, edición Nº 1858

La Ciudad cerró la Cápsula del Tiempo del Bicentenario hasta 2210

El jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, encabezó hoy, en el Planetario Galileo Galilei, el acto en que fue cerrada la Cápsula del Tiempo del Bicentenario, un proyecto del que participaron más de 80 mil argentinos, quienes a lo largo de tres años aportaron documentos y material genético para ser vistos el 25 de mayo de 2210. (CABA)  La Cápsula del Tiempo es un receptáculo hermético de titanio de 2,10...

El jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, encabezó hoy, en el Planetario Galileo Galilei, el acto en que fue cerrada la Cápsula del Tiempo del Bicentenario, un proyecto del que participaron más de 80 mil argentinos, quienes a lo largo de tres años aportaron documentos y material genético para ser vistos el 25 de mayo de 2210.

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(CABA)  La Cápsula del Tiempo es un receptáculo hermético de titanio de 2,10 metros x 17cm que contiene fotos, textos, videos y audios, así como ADN de 12 voluntarios y semillas de árboles de Buenos Aires con el propósito de transmitir a las generaciones futuras cómo fue la vida de los argentinos dos siglos antes.

“El avance de la humanidad nos lleva estos momentos bisagra, de un desarrollo tecnológico único, con una progresión geométrica que torna imposible dimensionar las cosas que ocurrirán dentro de unos años y eso también puede generar miedos, dudas, desafíos y curiosidad”, apuntó Macri.

Afirmó que “ojalá que cuando abran la caja se rían de nosotros por haber puesto semillas” porque “quizás haya en ese futuro muchísimos árboles y entonces la lucha por lo verde y contra el cambio climático se habrá ganado”.

Advirtió, además, que la inexorabilidad del tiempo y nuestra condición de mortales “debe enfocarnos en que los apegos no conducen a nada y, a veces, nos apegamos a las cosas materiales, a los momentos, al poder, sin entender que somos aves de paso”.

El Jefe de Gobierno compartió el evento con los ministros de Cultura, Hernán Lombardi; de Modernización, Andrés Ibarra, y de Desarrollo Urbano, Daniel Chain; el director general de la idea, Julián Gallo, e invitados, entre ellos los biólogos que seleccionaron las semillas y quienes aportaron su ADN.

Todos los documentos se copiaron a discos de tecnología Blue Ray de alta resistencia y se colocaron dentro de envases herméticos de vidrio y sin oxígeno, protegidos por anillos de teflón para durar más de 300 años.

Para garantizar que esos archivos digitales sean leídos en el futuro se fabricó un disco especial de níquel incorruptible con textos microscópicos grabados mediante procedimiento de nanotecnología, lo que lo convierte en una pieza única en su tipo en Latinoamérica.

Son más de 2000 páginas de instrucciones que permitirán reproducir esos archivos con las herramientas tecnológicas disponibles en el momento de la apertura.

Fue descartada la posibilidad de guardar una computadora en cualquiera de sus formatos actuales ya que carecería de utilidad, por cuanto ningún objeto tecnológico contemporáneo está diseñado para soportar esa magnitud de tiempo.

La Cápsula del Tiempo es un proyecto del Ministerio de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires en el marco de las
celebraciones por el Bicentenario de la Revolución de Mayo y la instauración del Primer Gobierno Patrio.

Desde hoy integrará el inventario oficial del Planetario Galileo Galilei de la Ciudad de Buenos Aires y dentro de dos meses quedará expuesta al público de forma permanente junto a otras valiosas colecciones.

Un grabado en su exterior indica que la cápsula deberá ser abierta el viernes 25 de mayo de 2210, al mediodía.

Casualmente, la Cripta de la Civilización de Oglethorpe, EEUU (primera caja de tiempo del mundo), tiene como fecha de apertura también el 25 de mayo, al mediodía, pero en su caso para el lejano año 8113.

Llevar el presente porteño 200 años hacia adelante tiene su razón de ser: para aquella época todas nuestras proyecciones y suposiciones ya no tendrán el sentido actual e ingresarán en la singularidad.

En los más de 73.000 días previstos para la apertura, toda la humanidad habrá muerto y nacido un promedio de siete veces y solamente algunas especies arbóreas podrán sobrevivir a ese período.

El ADN guardado se obtuvo a través de extracciones de sangre a doce voluntarios – seis hombres y seis mujeres – y aunque los especialistas no esperan variaciones genéticas significativas en 200 años, tampoco saben cuánto conocimiento alcanzará el hombre para sacar algún tipo de conclusión.

La idea de colocar semillas responde a que pueden conservar su vida por 200 años y la cápsula pretende ofrecer esas condiciones. Además, representa un mensaje sobre la importancia de la vida vegetal y el debate que se generó en el siglo XXI sobre la protección a la naturaleza en todas sus formas.

La forma alargada de la cápsula está inspirada en la original que creó la empresa Westinghouse en 1939.

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