Buenos Aires, 18/12/2017, edición Nº 1860

“Como Sapiens”, el primer restó de comida Paleolítica

Nueva alimentación

La paleoalimentación pone en valor el tipo de alimentación de nuestros antepasados de la era Paleolítica y considera que estamos adaptados genéticamente para seguirla. Basada en carnes de todo tipo, frutas, verduras y frutos del mar; cuestiona que la etiqueta “saludable” se le asigne sólo al eje vegetariano-lácteos-cereales.

desayuno paleo 7

(CABA) “Como Sapiens” está escondido en un piso de Recoleta, a puertas cerradas y ventanas abiertas. Las mesas son comunitarias, se comparten; hay una para ocho personas, otra para seis y una mesa que se comparte solo de a dos. Es un primer experimento, limitado, que funciona sólo los viernes y con un sólo turno y reservas. “Para 2014 vamos a sumar un día adicional y eventualmente un local al público”, resume Lucas Llach, el ideólogo del restó.

“La paleo-alimentación no es una exaltación de la carne sino de los tipos de alimentos que el ser humano consumió desde el principio de su existencia, e incluso desde sus ancestros del género “Homo”. Eso incluye la carne, pero también las frutas, verduras, tubérculos y frutos del mar. Es posible que por una cuestión de precios la alimentación paleo pueda ser más carnívora en la Argentina; pero en zonas costeras, por ejemplo, puede practicarse una paleoalimentación más rica en pescados o mariscos”, explica Llach, economista e ideológo del primer restaurant de comida paleo en Buenos Aires. Además es el hijo del reconocido economista Juan José Llach, quien fuera Ministro de Educación de la Nación durante la presidencia de Fernando de la Rúa.

“No hay nada más natural que la carne”, dispara Llach. “Los vegetarianos se apropiaron de una etiqueta marquetinera (“lo natural”) cuando para nuestro animal, el Homo Sapiens, no hay nada más natural que la carne. Durante millones de años, antes de cazar y recolectar, fuimos carroñeros: comíamos restos de animales recién cazados por leones u otras fieras. Las frutas y las verduras también fueron desde siempre una parte clave de la dieta natural del ser humano, a la que el cuerpo fue adaptándose durante millones de años”, explica el economista.

Refuerza Llach: “Parte de lo que consumen los vegetarianos (todo aquello que viene de la agricultura cerealera) no es natural para el Homo Sapiens: lo empezamos a comer hace menos de 10.000 años, que es muy poco en nuestra historia evolutiva. Lo que llamamos “paleo-alimentación” sostiene que la dieta natural del ser humano, aquella con la que vivió durante toda su existencia, incluye frutas, verduras, tubérculos, frutos del mar y carnes, pero que la incorporación de harinas, azúcares, lácteos fue algo reciente y de algún modo, artificial”.

Fuente consultada: Infobae

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