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Una esquina oscura, con las veredas destrozadas, las varillas de hierro dobladas, oxidadas, apareciendo desde una estructura despojada y oscura. Es la visión clásica de esta esquina, que empieza a cambiar.
(CABA) Era del Sindicato de Empleados de Comercio que inició la construcción en 1958. Ahora la compró una empresa que planea hacer dos edificios de 14 y 10 pisos. La normativa actual lo impide y ya sufrió una clausura.
Apenas empezaron los primeros movimientos, Proteger Barracas se puso en alerta: «El edifico no cumple con las normativas vigentes en el barrio. Es como si el cartel de obra hubiese viajado en el tiempo», dijeron desde la ONG respecto a un cartel con permiso de obra de 2001. Lo cierto es que en octubre de 2011 la Legislatura porteña aprobó por unanimidad la Ley 3954 que limita las alturas de las nuevas obras en cuadras donde hay casas bajas, con la idea de preservar las construcciones históricas del barrio. «Esta ley sintetizó cuatro años de trabajo en conjunto, vecinos y legisladores», recordaron en Proteger Barracas.
Por su parte la Agencia Gubernamental de Control (AGC) clausuró la obra el martes. En lo que va del año fiscalizó 15.807 obras en la Ciudad y clausuró 1.013. En la actualidad la AGC tiene registradas 4.933 obras en actividad.
Y las aguas, claro, se dividen: los vecinos que se manifiestan en contra de la obra, y los que están a favor. «Cuando ví que empezaron a mover cosas, a arreglar el frente… no lo podía creer. No es normal que una obra esté abandonada casi 60 años. Afeando todo, pero además generando mugre e inseguridad. Me gustaría saber donde viven los vecinos que se quejan», desafió María Cristina. Vive desde los 70 sobre la calle Ituzaingó y Jovellanos. «En el barrio hubo muchas mejoras, como la recuperación del Parque Lezama o los edificios donde antes funcionaban las fábricas de Canale (sobre Martín García) o la Bagley (en Montes de Oca), pero este lugar es un espanto. Ojalá la obra mejore la zona», dijo la vecina a Clarín.
Con la normativa actual, la constructora podría levantar dos edificios, pero de siete pisos: «La inversión que se hizo fue enorme, pensando en que se respetarían las condiciones. Hay cientos de familias que dependen de esta obra», se lamentaron en Dipecasa. Desde Proteger Barracas expresaron que ven «con buenos ojos que finalmente la obra se reactive, pero con la preocupación de que se respete la ley y el entorno del barrio», expresaron.