Buenos Aires, 15/12/2018, edición Nº 2222
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Política

Larreta habló de su intimidad en una inusual entrevista con Carrió

Chicanas, bromas y arenga en una charla entre el jefe de Gobierno porteño y la diputada.

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(CABA) El jefe de Gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta fue entrevistado en el Instituto Hannah Arendt por la líder de la Coalición Cívica-ARI, Elisa Carrió, y en la charla habló de su infancia, sus ganas de ser Presidente, su relación con su esposa Bárbara Diez, entre otros temas.

—¿Por qué quisiste desde chiquito ser político?
—Tengo la suerte en la vida de tener una vocación, es una suerte porque te guía y te ayuda mucho en la vida. Lo heredé de mi papá, que era dirigente del Desarrollismo, fanático de Frondizi, yo soy ahijado de don Rogelio Frigerio, el abuelo de nuestro Ministro. Papá era íntimo amigo de Oscar Camilión, de todo ese grupo, eran los íntimos amigos de mi papá, los veía en casa todos los días, y por algún motivo, todas las reuniones políticas que hacían los desarrollistas eran en mi casa. Yo siempre estaba en un costadito y escuchaba. Ya desde chiquito ya sabía que esto era lo que me gustaba. Un poco de herencia de mi viejo, y yo creo que la vida es más fácil cuando uno tiene una vocación clara. Es una suerte, no es una virtud, tener una vocación.

—¿A qué edad?
—A los cuatro o cinco años.

—¿Qué querías hacer cuando eras chico?
—Voy a hacer una infidencia, que no la puedo repetir. Queda acá. Qué peligro. Cuando era chiquito, me acuerdo la típica pregunta para que dibujes en el cuaderno qué te gustaría ser cuando seas grande, que los chicos dibujan un policía, otros jugador de fútbol, otros astronauta… yo me dibujé con una banda presidencial. Suerte que esta infidencia queda entre nosotros.

—Bárbara, la mujer, merece una cosa de honor, porque es la disciplina hecha persona, igual que yo (risas). Yo soy un punto en el papel, y este es todo cuadriculado.
—Me iba muy bien en la escuela, era abanderado, era fanático del fútbol…

—Por eso terminaste macrista…
—Por eso terminé macrista y político.

—¿Y tu padre era muy cariñoso?
—Era muy carismático, todo lo contrario a mí, era simpático, todo el mundo lo quería, hablaba por todos lados.

—Pero vos te soltaste últimamente.
—Bueno, vos me sacudiste un poco. Mi viejo era muy simpático.

—Iba siempre a mí casa, era fanático mío.
—Era todo lo contrario a mí, era pintón, siempre estaba quemado.

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—¿Y vos tenés algún complejo con eso? ¿Te hubiera gustado ser lindo como tu papá?
—No, no, yo me divertía. De chico me resigné, me entregué de chico. Por ahí no iba la cosa. Mi madre era muy culturosa, es íntima amiga de Norma Aleandro, de todo ese grupo, muy del mundo teatral. Eran muy libres, perseguidos en la dictadura, se fueron a vivir a España y México.

—Me gusta conocer la historia porque perfila quién es, porque él no expresa quién es. Es una historia de libertad, pero de mucho conflicto porque no es fácil ser hijo de estos personajes en esa época. ¿Tenés alguna referencia de la infancia?
—Mi abuela paterna, la mamá de mi papá, que se llamaba Tatá Leloir Unzué. Pero ya de chiquito me iba bien en el colegio, era el capitán del equipo de fútbol, me gustaba organizar.

—¿Con Bárbara fue el primer amor que hiciste o lo hiciste con otra?
—Yo creo mucho en la voluntad, la persistencia. No creo para nada en las cañitas voladoras. Yo empecé a salir con Bárbara porque la llamé un día porque necesitaba una traducción. Bárbara había salido con un íntimo amigo mío, que falleció en un escape de gas, con lo cual yo siempre digo que la heredé a ella. Un par de años no la ví, y un día…

—¿Pero hasta acá eras virgen?
—Nooo, noooo, tampoco tanto. Cuando vivía en Boston tenía una novia austríaca. Entonces, llamo a una chica para traducir un documento, me dijo que no estaba trabajando, y me dijo que llamara a Bárbara. ‘Ah, la que salía con Fulano’, pensé. Entonces la llamé para traducir, y me acordé que justa esa noche se estrenaba una obra, y le pregunté si de paso no quería ir a ver una obra. Y así empezamos. Yo me tomé un café después, y no tenía plata, entonces le pedí que pague ella. Salimos unos meses…

—Es un horror, yo a ese tipo no lo acepto más.
—Entonces, salimos un par de meses, después no sé qué pasó, dejamos de salir, ella empezó a salir con otro y quedó embarazada. Entonces me llama un día, me dice ‘quiero verte’. Vamos a tomar un café en el centro y me dice ‘quiero que sepas esto, que te enteres por mí, estoy embarazada’, y yo le contesté que quiero que sepas que no me es indiferente. No la ví más.

—Te quedaste con un odio…
—No, no. Te cuento. Dos años después, yo estaba con un amigo y ella pasa manejando un auto. Mi amigo me dice ‘mirá cómo te cagó, no te dio pelota’. Y yo le dije a mi amigo que en menos de tres años yo voy a llegar a tu casa manejando ese auto y te voy a tocar la bocina en la puerta de tu casa. Y quedó ahí. Dos años y pico después, me enteré que ella había cortado con su pareja, y la llamé para traducir un libro. Sabés con quién escribí el libro, con Mario Quintana. Entonces la llamo a Bárbara y le dije que la quería ver para traducir el libro. —Le doy el libro, y a los dos días me llama y me dice: ‘Este libro es intraducible, está pésimamente escrito, olvidate’. Nos volvimos a reunir, y 20 años después sigo con ella.

—Ella te dijo ‘voy a tener un hijo, pero esperame’.
—No, no me dijo eso.

—Yo le dije a un novio, ‘yo me voy a casar, pero vos esperame’…
—Unos meses después, ella estaba con su auto y le pedí que me dejara manejar. Dejame que paso un minuto por otro lado, le dije. Llego a la puerta de una casa, ella no tenía ni idea de dónde estaba, y empiezo a tocar la bocina. Y el otro no tenía la menor idea de que yo había empezado a salir con ella. Baja, me mira, y casi se desmaya. Lo que quiero decir, yo creo en la persistencia, no creo en el éxito inmediato. Perseverancia.

—Él es muy amoroso con ella y con su hija.
—Yo no voy a ningún lado sin ella, y la acompaño a ella, que organiza fiestas. Durante 17 años la acompañé todos los sábados de mi vida a fiestas, iba de colado, comía en la cocina, hay que remarla… ella era la última que se iba, era la organizadora. Todos los sábados aparecía en un casamiento distinto, ni idea de nadie. Cuando empecé a ser más conocido, llegaba y veía que preguntaban ‘¿qué hace ese ahí?, ¿quién lo invitó?’.

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Después de estos primeros minutos distendidos, Carrió, reconoció que el país está “pasando momentos difíciles”, pero pidió “darle fuerza” al Gobierno y aseguró que “las paritarias van a ser mejores”. “Esto tenía que pasar, el campo podía aguantar un precio más bajo para el dólar si no hubiera habido una gran sequía. Esto es una muestra de que el país depende de la producción primaria y todos los que dicen exportar, no exportan nada”, sostuvo la diputada nacional.

“Vamos a pasar un período muy malo porque la clase media produce el ajuste hacia su economía interna, aunque las paritarias van a mejorar. Entonces dejan de dar propina y changas. Dos millones o tres millones de personas dependen de esa moneda”, insistió. Además, la diputada reconoció que habrá “un tiempo complicado” en la Argentina, pero reclamó “sostener la República y darle fuerza” al Gobierno.

También dijo que en 2019 la coalición oficialista “tiene que ganar bien y en primera vuelta” y consideró que “el peronismo parece junto pero se va a desatar el año que viene”, se va a “dividir y polarizar”. “Nosotros tuvimos errores, pero lo errores estúpidos tenemos que analizarlos, sentarnos entre los dirigentes y preguntar y a vos qué te pasó “, agregó. Por otra parte, Lilita Carrió sostuvo que Cambiemos tiene “que ser una fuerza que esté a la altura y no se haga cargo del resentimiento de nadie”.

En tanto, Rodríguez Larreta resaltó que ve a “la Ciudad en movimiento, en transformación, aunque muchos putean cuando quedan frenados en una obra”. “Por las dudas, no voy a comer a Puerto Madero, a ver si me envenenan”, bromeó el mandatario porteño, en referencia a la construcción del Paseo del Bajo. En este punto, el jefe de Gobierno de la Ciudad destacó que “quedó demostrado que las obras se hacen y que se terminan en tiempo y forma”.

Carrió señaló que no nota “avances en la villa 31”, a lo que Rodríguez Larreta respondió que “hay muchas cosas” que se están haciendo y “que no se ven”. “Se está haciendo todo un sistema de cañería y túneles, eso es importantísimo. Para el fin de este año toda la 31 va a tener agua, luz y cloacas”, aseguró el mandatario.

Sobre las tareas de urbanización de ese asentamiento, el referente del PRO estimó que “una vez que la gente sea dueña” de las nuevas viviendas “las van a cuidar mucho más”, aunque aclaró que “nadie se la va a llevar gratis”.

Además, ratificó que la mayoría de las casas en ese barrio se encuentran en buen estado: “Nunca se cayó ni un ladrillo, no un edificio, ni siquiera un ladrillo. Los que las construyen son obreros de la construcción generalmente”.

Finalmente, al jefe de Gobierno le preguntaron sobre el estado de las veredas en la Capital Federal, algo que para él es consecuencia de “las empresas de servicios públicos que rompen las calles” para hacer obras y las dejan en mal estado. NR

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