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El fin de una era está cerca y el mercado inmobiliario ya puso sus ojos en uno de los terrenos más codiciados de la Ciudad. Con el anuncio del cierre definitivo y el traslado de los 1.500 detenidos al nuevo penal de Marcos Paz durante el primer cuatrimestre de 2026, se abre la gran incógnita sobre el destino de la Cárcel de Devoto.
El predio de cuatro hectáreas, ubicado entre las calles Bermúdez, Nogoyá, Desaguadero y Pedro Lozano, es hoy el centro de una disputa silenciosa pero feroz. Mientras las desarrolladoras sueñan con complejos residenciales en una zona que no para de cotizar al alza, los vecinos se organizan para frenar el cemento y exigir un pulmón verde.
La llave del conflicto la tiene la propiedad de la tierra. Actualmente, el lote pertenece al Estado Nacional. En el marco del plan de venta de bienes públicos que impulsa la Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE), existe la posibilidad concreta de que el predio sea subastado al mejor postor, replicando operaciones millonarias como la del ex predio de Cencosud adquirido por Eduardo Costantini.
Sin embargo, hay una negociación abierta. El destino de la Cárcel de Devoto podría cambiar si Nación decide transferir las tierras a la Ciudad como parte de pago por las obras que el Gobierno porteño financió en el complejo de Marcos Paz.
Si esto ocurre, el terreno deberá pasar por la Legislatura para obtener una normativa urbanística específica, ya que hoy figura catalogado preventivamente como «Urbanización Futura».
Frente a la especulación inmobiliaria, la agrupación «Devoto Unido» tiene una propuesta clara: transformar las 4,5 hectáreas en un espacio 100% público. El proyecto de ley presentado busca crear el «Parque Devoto», un espacio verde de acceso libre que frene la densificación constructiva que sufre el barrio.
La iniciativa vecinal contempla conservar solo tres estructuras históricas:
Mientras se cierra la letra chica del convenio de traspaso, la tensión aumenta. ¿Ganará el negocio del ladrillo en una de las zonas más caras de Buenos Aires o lograrán los vecinos imponer su visión de un barrio más verde y con memoria?