Buenos Aires, 23/10/2018, edición Nº 2169
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Política

Campaña sucia: cómo funcionan las prácticas difamatorias en redes

Especialistas aseguran que todas las fuerzas tienen un equipo dedicado a difamar a través de la creación de perfiles falsos en Twitter y Facebook.

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Por Brenda Struminger

(CABA) Las denuncias sobre prácticas de “campaña sucia” suelen aparecer en época electoral y este año no es la excepción, aunque hay una ligera diferencia. Cada vez más, las supuestas prácticas proselitistas difamatorias se expanden por las redes sociales.

El desencadenante de las acusaciones y desmentidas, desde la semana pasada, fue el agua que inundó las casas de cientos de vecinos en la provincia de Buenos Aires. Ante las numerosas críticas que aparecieron en redes como Twitter y Facebook por la falta de obras hídricas en la provincia donde gobierna el precandidato presidencial del FPV Daniel Scioli, el kirchnerismo salió a acusar al frente Cambiemos de promover la creación de “50 mil cuentas falsas o inactivas” y advirtió que radicaría una denuncia por “difamación” contra el candidato.

Desde el equipo de campaña de Scioli denunciaron que se publicaron fotomontajes y videos de inundaciones pasadas o en otros países que no tenían relación con la situación local. “No está mal que critiquen a Scioli. El problema es que son cuentas sucias y lo que se difunde son contenidos falsos”, clamó una fuente del sciolismo a LA NACION.

Guillermo Riera, director Comunicación Digital y voluntariado del candidato de Pro, Mauricio Macri, negó esas prácticas en diálogo con este medio. “Está lleno de gente que hace esto en mundo de Twitter. Nosotros hace mucho tiempo decidimos no hacerlo orgánicamente. No lo fomentamos y si conocemos a alguien que lo hace lo denunciamos. Es la antítesis de lo que hay que hacer. Queremos tener una comunicación genuina”, sostuvo.

El candidato del FPV en la provincia, Aníbal Fernández, acusó ayer al Pro de utilizar un “ejército de trolls”, en alusión a los perfiles falsos que funcionan en Twitter, para perjudicar las postulaciones del kirchnerismo. El propio Scioli acusó a Macri de estar “detrás” de una campaña sucia. Desde Cambiemos rechazaron las denuncias y acusaron al gobernador bonaerense de “victimizarse”.

¿Pero qué son los “trolls”? ¿Quién los crea? ¿Cómo actúan? ¿Cuánto cuesta manejarlos? ¿Qué partidos los promueven?

Según expertos consultados por LA NACION, los “trolls” son perfiles falsos o que estaban inactivos, es decir, que no pertenecen a personas “reales” y son empleados por los partidos para emitir mensajes proselitistas. Sin embargo -señalaron- su creación no es una práctica exclusiva del oficialismo o de la oposición. Todas las fuerzas con cierta capacidad económica o la suficiente cantidad de militantes -aseguraron- tienen un equipo de mayor o menor magnitud, dedicado a difundir y/o difamar en redes sociales a través de la creación de perfiles falsos.

Los especialistas revelaron que los candidatos más poderosos económicamente contratan a consultoras especializadas en la difusión de contenidos a través de Internet que se dedican a la creación de usuarios “truchos”, especialmente en Twitter, pero también en Facebook.

La campaña sucia tiene por objeto atacar la imagen o reputación de un funcionario para quitarle votos o generar confusión en el mensaje del candidato. Siempre se hizo pero ahora se hace a través de las redes”, reflexionó Fernando Tomeo, abogado experto en tecnologías y redes sociales.

“Las fuerzas políticas tienen siempre sus grupos de militantes que usan las redes sociales para difundir alguna noticia o posicionar temas. Muchas veces son personas que realmente existen y otras son usuarios que en realidad son perfiles truchos. Se los crea para generar volumen o para transformar en Trending Topic (tendencia) un tema particular”, sintetizó el abogado especializado en delitos informáticos y protección de datos, Daniel Monastersky.

campaña sucia

Sin embargo, tanto desde el equipo de Scioli como en el de Macri negaron a LA NACION haber contratado a consultoras. Ambos aseguraron que sus campañas son siempre “positivas” y creadas por militantes y adeptos.
Costosos “trolls”

Federico Landera, de la consultora Parodoxia, que brindó servicios de mediciones y comunicación en redes sociales a partidos políticos pero actualmente trabaja exclusivamente con empresas, indicó a LA NACIÓN detalles sobre estas prácticas: “Las consultoras crean distintos usuarios y les dan una suerte de vida paralela. Pueden crear miles de cuentas y manejarlas con herramientas de conexión masiva como TweetDeck, Hootsuit, o TweeterFeed”. Por ejemplo, se pueden programar “posteos” por día, por semana, por mes o cada determinada cantidad de horas.

Los costos de este tipo de servicio varían. Según averiguó LA NACION, las consultoras cobran aproximadamente 50 mil pesos mensuales por manejar entre 15 y 20 cuentas. El servicio es oneroso -reconocieron- por lo que los partidos con menor capacidad financiera quedan excluidos de este tipo de práctica.

Incluso para usar las aplicaciones de difusión masiva sin intermediación de una consultora hay que pagar. Para gestionar una sola cuenta, el servicio suele ser gratuito. Para controlar varias, se abona. Los costos varían entre los 50 y los 100 dólares por mes para manejar diez, quince o veinte cuentas, según el programa.

Cómo detectarlos
Hay una distinción clave entre la denominada “campaña sucia” y la “negativa”, que radica en la veracidad del mensaje con el que se ataca al adversario. “Cuando entran en juego elementos de ficción para difamar al rival, bajo formas de anonimato (no en todos los casos), se está en presencia de una campaña sucia”, sostuvo el año pasado en un artículo de LA NACION el especialista en comunicación y estrategia política, Mario Riorda. La Justicia Electoral prevé lo que llama, en el artículo 140° de la ley 19.945 del Código Nacional Electoral “Inducción con engaños”. “Se impondrá prisión de dos meses a dos años al que con engaños indujere a otro a sufragar en determinada forma o a abstenerse de hacerlo”, reza la norma.

Desde el punto de vista legal, los abogados consultados revelaron que para ubicar al “troll” debe promoverse una investigación penal y determinar la dirección de IP que generó el perfil falso en Facebook o Twitter.
Aunque existen formas para determinar sin intervención de la Justicia qué tuits son emitidos para difamar por identidades falsas. Hay agencias de comunicación especializadas en “comunicación política social media” que se dedican a identificarlos. Las mediciones son realizadas por expertos que relevan contenidos permanentemente y hacen muestras de casos.

Uno de los modos para captar “trolls” es la realización de una ecuación que compara variables como la fecha de creación de la cuenta y la cantidad de tuits publicados, de “seguidores” y la de “seguidos”. Twitter también rastrea cuentas falsas. Uno de los especialistas en redes puso un ejemplo: “Si un usuario que fue creado en 2012 nunca tuiteó, pero aparecen en su “timeline” diez tuits hablando sobre un candidato en plenas elecciones en 2015, todo indicaría que es un usuario trucho”.

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Fuente: La Nación

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