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Inspirado en los recorridos que son furor en grandes capitales europeas como Roma o Madrid, el barrio de Flores se convirtió en el primero de la Ciudad en implementar su propio walking tour. Esta propuesta, impulsada directamente por el Museo de Flores, invita a vecinos y visitantes a redescubrir rincones, plazas y edificios con una mirada profunda, revelando curiosidades y datos que suelen pasar inadvertidos en la rutina diaria.
«La idea es hacer algo parecido a lo que se hace en Europa. Queremos sacar un poco el museo a la calle y mostrar lo que se ve en el archivo pero en la realidad», explicó Roberto D’Anna, presidente del Museo de Flores y guía principal del tour.
El tour, que parte desde la sede del Museo (Ramón Falcón 2207), contempla unas 15 paradas estratégicas a lo largo de un circuito de aproximadamente 20 cuadras. La dinámica es altamente interactiva: en cada parada, los organizadores se detienen unos minutos para exhibir fotografías antiguas y materiales de archivo, contrastando el pasado con el presente de cada fachada o esquina.
Lo que diferencia a este walking tour en Flores de otros circuitos convencionales es el respaldo institucional: no es solo un guía turístico, sino el equipo de un museo dedicado exclusivamente a la historia del barrio. Esto permite que los participantes tengan acceso a relatos precisos y, en ocasiones, al contacto con objetos físicos que ilustran el relato.
El recorrido no se limita únicamente a figuras del siglo XIX. La propuesta es amplia y abarca referencias modernas que forman parte de la identidad barrial:
El éxito de la propuesta ha sorprendido a sus organizadores, quienes destacaron una alta participación intergeneracional: «Nos llamó mucho la atención ver tres generaciones (chicos, padres y abuelos) haciendo el recorrido como un plan de fin de semana», comentaron.
El walking tour en Flores es una oportunidad ideal para ampliar la mirada sobre la Ciudad y descentralizar el turismo, demostrando que los barrios también poseen una identidad rica y poderosa que merece ser contada.
El objetivo final de D’Anna es ambicioso: «Ahora buscamos que nos copien. Que otros barrios también hagan recorridos similares y cuenten sus historias». Flores ya dio el primer paso, convirtiéndose en el epicentro de esta nueva forma de habitar y sentir el patrimonio porteño.