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El calendario político de la provincia de Buenos Aires tiene una fecha marcada en rojo: el próximo 15 de marzo. Ese día se renovarán las autoridades partidarias y la interna del PJ Bonaerense amenaza con tensar la cuerda entre los dos sectores más pesados del peronismo: el kirchnerismo puro, liderado por Máximo Kirchner, y el «kicillofismo», encolumnado detrás del gobernador Axel Kicillof y su Movimiento Derecho al Futuro (MDF).
A partir de este jueves, con la exhibición de los padrones, se pone en marcha la cuenta regresiva. Aunque las diferencias son palpables, ambas terminales aceleran las negociaciones para lograr una lista de consenso que evite una elección sangrienta y ordene la tropa de cara al 2027.
La disputa por la conducción del Partido Justicialista entra en una etapa decisiva. Desde el kirchnerismo buscan bajarle el tono a la confrontación, asegurando que se respetarán los pactos previos. Sin embargo, los plazos legales corren y obligan a definiciones rápidas:
Para esa fecha límite, se sabrá si la interna del PJ Bonaerense se resuelve mediante un acuerdo de cúpulas o si los afiliados deberán ir a las urnas.
Desde el entorno de Gobernación, nucleados en el Movimiento Derecho al Futuro (MDF), la postura es clara: consideran que es el momento de que Axel Kicillof tenga el control pleno de la herramienta electoral. El mandatario ya les advirtió a los intendentes propios que la próxima conducción del partido debe estar «en sintonía con los intereses del gobierno provincial».
En la danza de nombres para encabezar una eventual lista del oficialismo provincial, suenan fuerte dos figuras de peso:
Sin embargo, voces como la de Teresa García han criticado el apuro del sector de Kicillof, sugiriendo que primero deben cumplirse los pasos formales antes de hablar de candidaturas.
Por el lado de Máximo Kirchner, actual presidente del partido, el mensaje es de prudencia y respeto a lo pactado. Fuentes cercanas al diputado aseguran que en la última reunión del Consejo en Malvinas Argentinas, el sector de Kicillof pidió explícitamente «llegar a una lista de consenso».
«Solemos respetar los acuerdos. Eso fue lo que planteó el MDF el día que pidieron los apoderados, que querían unidad», deslizan desde La Cámpora. De hecho, en aquel encuentro se amplió la mesa de apoderados para incluir a figuras del riñón del Gobernador, como Ana Laura Ramos y la ministra Agustina Vila.
La interna del PJ Bonaerense revive fantasmas de rupturas pasadas, pero la historia reciente sugiere que la sangre no llegará al río. Los operadores recuerdan las frenéticas negociaciones del cierre de listas del año pasado, donde tras la tensión inicial, «la cosa fluyó».
Con la mirada puesta en la gestión y en no debilitar al gobierno provincial frente a la oposición nacional, todo indica que Máximo Kirchner y el gobernador buscarán agotar las instancias de diálogo hasta el último minuto del 8 de febrero. La unidad es la prioridad, pero en el peronismo bonaerense, el orden siempre llega después del caos.