Buenos Aires, 19/11/2017, edición Nº 1831

Espionaje porteño: Oyarbide desmintió un inminente juicio oral

El juez federal Norberto Oyarbide explicó ayer que la decisión que adoptó el miércoles en relación al caso que involucra al jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, no significa que el juicio oral y público sea inminente. “Se han dicho verdaderas barbaridades”, reflexionó en tono de queja el magistrado federal que ha retomado el frenético ritmo de trabajo que suele imprimir a su juzgado. “Lamentablemente, creo que hay una mala...

El juez federal Norberto Oyarbide explicó ayer que la decisión que adoptó el miércoles en relación al caso que involucra al jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, no significa que el juicio oral y público sea inminente.

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“Se han dicho verdaderas barbaridades”, reflexionó en tono de queja el magistrado federal que ha retomado el frenético ritmo de trabajo que suele imprimir a su juzgado. “Lamentablemente, creo que hay una mala interpretación de lo que yo dispuse dentro de la causa del señor Mauricio Macri… lo que hice fue darle traslado a las partes para que viertan su opinión”, explicó el magistrado.

La clausura del sumario (eso fue lo que dispuso el juez) es un paso hacia el juicio oral, pero de ninguna manera el último. Muy por el contrario: agotada la investigación, se trata del primer peldaño en la escalera que lleva al proceso oral.

El magistrado dispuso “correr vista a las partes”, primero a las querellas y las defensas, y más tarde a la fiscalía, para establecer si ellas “interpretan que la causa está en condiciones de ser cerrada y elevada a juicio”.

Y aclaró que esa instancia está abierta “a todas las vías recursivas correspondientes”, es decir que –tal como lo explicó este diario en la víspera– hay instancias de revisión a las que la defensa de Macri y del resto de los imputados podrían recurrir si lo consideraran necesario.

Claro que esa vía recursiva podría demorar el pase de la causa a la etapa de juicio y Macri, por lo pronto en lo que declama, pretende superar rápidamente esa instancia para demostrar su inocencia.

“Esto el juez lo dispone cuando se encuentran consolidados determinados hechos… De modo que esto no es algo que ya se resuelva o que ya está, como se dijo ayer”, ratificó Oyarbide.

El anuncio de la decisión de clausurar el sumario e iniciar el camino que desembocará en el juicio oral despertó la reacción de Macri, quien reiteró sus acusaciones sobre la supuesta “funcionalidad” del juez con el gobierno nacional. El jefe de gobierno calificó a Oyarbide como “juez kirchnerista”.

El juez eludió prenderse en ese espadeo dialéctico y, ante la consulta periodística, gambeteó: “No lo tomo como una acusación, son expresiones del señor Mauricio Macri”.

El magistrado también aclaró la situación procesal del expediente, ya que mientras por un lado se encamina hacia el juicio oral, por el otro tiene pendiente una decisión de la Cámara Federal de Casación Penal que podría, eventualmente, derrumbar toda la investigación. “Si bien es cierto que el señor Mauricio Macri tiene en la Casación Penal dos expedientes que hace 19 meses que están sin resolver… hay mucha jurisprudencia que avala mi decisión en el sentido de que yo puedo realizar estas vistas para escuchar a las partes”, aclaró Oyarbide.

En condiciones normales, el fiscal Jorge Di Lello debería redactar la acusación y pedir que el expediente pase a la etapa de debate, precisando los hechos que se les imputan a los acusados y haciendo una descripción consustanciada de los hechos. Las partes –querellas y defensas– “pueden realizar las vías recursivas más amplias que se puedan imaginar”, precisó Oyarbide. Sólo una vez superada esa instancia, que puede llevar desde uno a muchos meses, el magistrado estará en condiciones de mandar los 130 cuerpos (26 mil páginas) al tribunal colegiado que deberá celebrar el juicio, previa realización de la “investigación complementaria”.

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