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Para los vecinos de San Telmo, la emoción es inevitable. En la histórica esquina de Defensa y Humberto Primo, el gigante que dormía hace cinco años finalmente despertó. El Plaza Dorrego Bar, testigo de la historia porteña desde 1880, vuelve a levantar sus persianas devolviéndole al barrio uno de sus rincones más emblemáticos.
Poner un pie en este lugar es un viaje en el tiempo. Entre sus paredes de madera y pisos de damero se forjaron amores, se escribieron tangos y se vivieron momentos cumbres de la cultura argentina, como las recurrentes visitas de Ástor Piazzolla y Horacio Ferrer, o el mítico encuentro entre Jorge Luis Borges y Ernesto Sabato.
Devolverle la vida al Plaza Dorrego Bar no fue tarea fácil. Pablo Durán, el nuevo propietario y un experto en el rescate de bares notables (ya recuperó joyas como El Federal, La Poesía y el Hipopótamo), dedicó tres años a trámites y dos años enteros a la obra de puesta en valor, ya que el lugar estaba prácticamente destruido.
«Desarmamos todo, la barra no servía ni para hacer un asado, estaba podrida», explica Durán. El proceso fue meticuloso para no perder la esencia:
Para clientes de toda la vida, como el reconocido orfebre Juan Carlos Pallarols (cuyo taller está a pocos metros), el trabajo fue excelente porque logró mantener viva la magia que atraía a ilustres de todo el mundo.
Si hay un hito que marca a fuego la identidad del Plaza Dorrego Bar, es el encuentro ocurrido en 1975. Tras 20 años de profunda enemistad, el periodista Alfredo Serra logró reunir en una de estas mesas a Jorge Luis Borges y Ernesto Sabato para una histórica entrevista en la revista Gente.
Para celebrar esta reapertura, la inauguración oficial contará con una lectura de fragmentos del libro Diálogos a cargo de Guido Sabato (nieto del escritor) y Victoria Kodama (sobrina de María Kodama), sellando nuevamente la paz literaria en el mismo lugar que los vio reconciliarse.
El bar, que a lo largo de su historia se llamó «Altos de Besio», «El Imperial» y «San Pedro Telmo» antes de adoptar su nombre actual en 1989, volverá a ser el corazón de la Feria de Antigüedades.
«Un bar es el lugar donde todos se encuentran para un negocio, para una pelea, para un amor o para estar uno mismo con un libro. Hoy hay más conciencia de respetar y cuidar estos espacios», concluye Durán, mientras San Telmo celebra la recuperación de su memoria viva.