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El acusado debía cumplir arrestro domiciliario en un geriátrico, pero fue visto mientras sacaba provecho de las bicisendas porteñas.
(Ciudad de Buenos Aires) Parece que las bicesendas de Macri resultaron útiles para alguien. O mejor dicho, algo. Es que en enero pasado, testigos sorprendieron al represor Carlos del Señor Hidalgo Garzón, quien debía cumplir arrestro domiliciario en un geriátrico, mientras paseaba en su bicicleta por Av. del Libertador y Ortega y Gasset, en el barrio de las Cañitas.
La denunciante del hecho es la nieta recuperada Catalina de Sanctis Ovando, hija de una desparecida, que había sido apropiada por el acusado y su esposa, hasta que descubrió que había nacido en el cautiverio de Campo de Mayo.
«El lugar donde fue visto está a 20 cuadras del Geriátrico Belgrano, establecimiento en el que se encuentra cumpliendo detención domiciliaria, lo que claramente implica una infracción al instituto en cuestión», sostuvo la denunciante, en una presentación judicial. Luego aseguró que volvió a verlo el domingo 20 del enero «en el mismo lugar que la oportunidad anterior, en bicicleta y esta vez sin casco».