Buenos Aires, 19/04/2018, edición Nº 1982
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Política

Lombardi defendió en Página/12 su pobre gestión

El titular del Sistema de Medios y Contenidos Públicos aseguró que está feliz y satisfecho con lo que se hizo, pese a los retiros voluntarios, los despidos y la merma de audiencia.

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(CABA) “Estamos muy felices y satisfechos por lo que se hizo”. Esas son las primeras palabras que emite Hernán Lombardi, el titular del Sistema de Medios y Contenidos Públicos (SFMyC). El hombre que cobijó bajo su órbita a todos los medios públicos, incluso a los que formaban parte del Ministerio de Educación, recibe por primera vez a Página/12 en la sala de reuniones ubicada en el cuarto piso del Centro Cultural Kirchner,CCK” para cualquier miembro de Cambiemos. El funcionario –uno de los voceros más combativos del Gobierno– defiende con más énfasis que datos su gestión al frente del SFMyC, pese a la visible merma en el volumen de producción de contenidos audiovisuales que evidencian las señales públicas, la caída de sus audiencias, el plan de retiros voluntarios y despidos que se llevó a cabo en los últimos meses y las denuncias de “vaciamiento” de los trabajadores de los canales. “No diría que es un plan de ajuste, sino más bien de austeridad y de sinergia de todo el sistema”, afirma Lombardi, apelando al siempre a mano diccionario de eufemismos.

–Tras dos años y cuatro meses, ¿cuál es la evaluación que hace de su gestión?
–Estamos muy felices y satisfechos de lo que se hizo. Obviamente, hay un enorme desafío por hacer. El mismo diseño del sistema lo vuelve lleno de oportunidades para los ciudadanos. La posibilidad de que trabajen en conjunto los dos grandes centros de contacto público, como Tecnópolis y el CCK, junto con la TV Pública, Radio Nacional, Télam, Pakapaka, Encuentro y DeporTV, da una posibilidad de interrelación que creemos que es muy importante. Teníamos una visión muy crítica sobre lo que pasaba en el sistema. No me gusta cargar las tintas sobre lo que no corresponde y valoro las cosas que se hicieron bien antes. Pero en el último año se había transformado todo en una estructura muy militante, al calor de lo que el kirchnerismo entendía que era una posible derrota electoral, que al final se dio. Esa idea del canal y la radio militante y todo eso, se apaciguó, pudiendo pensar claramente los medios del futuro.

–Uno de sus ejes era, según su visión, devolverle a los medios públicos el pluralismo al sistema. ¿El sistema de medios públicos actual es plural?
–Por supuesto. Infinitamente. Nosotros encontramos un sistema donde se había tocado todo. El “seisieteochismo”, para salir de pensar en un solo programa, que me parece que a esta altura del partido es banalizar la situación, el seisieteochismo había penetrado todo. Hoy no está más. Hoy se expresan todas las voces. Tengo números para refrendar lo que digo.

–¿Cuáles son?
–Si miro todas las entrevistas periodísticas el año pasado en Canal 7 o en Radio Nacional, tenés que primero se le abrió al conjunto de la sociedad. Pero cuando habla la política, que es una parte, habla por lo menos tanto tiempo y veces los sectores de la oposición con los sectores del gobierno.

–Pero antes también ocurría. Los dirigentes políticos nunca dejaron de ser entrevistados.
–Francamente, a 678 yo fui solamente una vez. Quería derecho a replica y me dejaron dos horas en la puerta.

–Pero analizar el sistema de medios públicos del kirchnerismo, desde un solo programa, es –como usted dijo recién– reducir la discusión.
–Si pensamos que los conductores de ese programa conducían todos los programas de la radio, salvo uno que era conducido por el director de Tiempo Argentino… No es un solo programa. Es seisieteochismo.

–Hoy también hay periodistas que forman parte de los distintos medios del sistema.
–Sí, pero no es lo mismo. No es ni parecido. No tiene nada que ver.

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–Cuando uno repasa la programación de la TV Pública, no se ven periodistas críticos al gobierno nacional. Cuando uno piensa en consolidar medios que sean públicos y plurales, la idea es que en esos medios estén representadas todas las voces de la sociedad no sólo como entrevistados, sino que también se ejerza…
–(interrumpe) Primer punto: nunca caeré en la idea de que hay periodistas k y no k, o periodistas blancos o periodistas negros… Lo que hay es buen periodismo o mal periodismo. Esa idea de lotear, de que tenés que equilibrar, me parece una idea… Básicamente lo que se hacía en 678, el seisieteochismo, era mal periodismo, porque tenía una visión unívoca. Esa idea de buscar equilibrios… Dentro de esa calificación, que no es la mía, nunca vas a ver periodismo militante del oficialismo. Ni en Canal 7 ni en Radio Nacional.

–Pero no hay voces críticas dentro de la programación.
–Pero las hay. Los periodistas que están son porque creemos que son buenos periodistas, no porque queremos equilibrar blanco con negro. Esa es una idea pobre.

–A aquellos que no se le renovaron sus contratos ni bien asumieron, ¿ustedes los consideran “malos periodistas”?
–Sí, estamos convencidos que hicieron mal periodismo. Un periodismo sesgado.

–Todos los periodistas tiene una visión sobre el mundo.
–La subjetividad existe siempre, sino estaríamos eliminando la componente humana, y solo pensaríamos en robots. Es muy bueno que exista la subjetividad, y por lo tanto haya opiniones. El hecho básico de poder combinar la subjetividad con el periodismo es la honestidad intelectual. Yo confío que vos tenés opiniones sobre el ministro Lombardi por lo que hace, no por quién es. Dentro de las múltiples falacias, que generan grieta y faccionalismo, están los argumentos ad hominen. Hacer mal periodismo es hacer argumentos ad hominen. Podés coincidir conmigo o no.

–¿Cuál es la concepción que tienen sobre el rol de los medios públicos?
–El rol de la TV Pública tiene que ver con la consolidación de las instituciones democráticas. A la salida de los autoritarismos del siglo XX, el mundo reflexionó que era muy buenos que existieran los medios públicos porque garantizaban la equidad informativa, la gratuidad de los contenidos, contenidos culturales claramente definidos y con contenidos que tienen que ver con la convivencia. En el caso de Argentina, contenidos federales. La TV pública tiene que mostrar lo que la TV privada no muestra. Por ejemplo, en la nueva programación vamos a tener un mes de tango. ¿Cuántos años hace que no hay tango en la TV abierta? Programas grandes, que hace mucho que no había. Grandes programas de folclore como “Festival País”.

–Ya existía.
–La gestión anterior televisaba festivales. Nosotros triplicamos la cantidad de festivales que se televisan. Eso es dar cuenta del interior del país y dar cuenta de una realidad que a lo comercial no le interesa. El tema de Malvinas también forma parte de la programación. Y además la TV pública huye del sensacionalismo, del fake news, huye de las falsas primicias, chequea sus fuentes. La TV pública aspira a ser el manual de buenas prácticas de lo que tiene que ser lo cultural, lo periodístico, lo federal, lo deportivo… En eso estamos, muy atravesados por la modernidad, por la mirada al futuro, por las nuevas tecnologías. En Argentina está postergado el debate sobre cómo hacemos para no perder la audiencia de los jóvenes. En esta visión, el eje directriz de lo que hacemos es la creación de contenidos relevantes, movilizadores. Pasamos de la vieja trilogía de “informar, educar y entretener”, que era la trilogía tradicional de lo público, a la trilogía de “comprender, irradiar y participar”.

–¿Qué significa esa nueva lógica?
–Cada palabra tiene su sentido. La nueva trilogía permite un ida y vuelta, esta idea del ciudadano que a su vez produce contenidos. En un mes más lanzamos una nueva plataforma de contenido digital, desde la cual los chicos van a poder vernos desde sus dispositivos. No nos resignamos a como hace la TV abierta a perder el 10 por ciento de audiencia año tras año.

–Sin embargo, en estos dos años, Nacional perdió más del 80 por ciento de su audiencia y la TV Pública más del 50 por ciento.
–A nosotros nos interesa mucho que nos vean, pero lo esencial es el servicio público. Me extraña que en opiniones de sectores supuestamente que reivindican un rol más activo del Estado en la sociedad nos critiquen por la falta de rating. ¿Qué quieren que hagamos? ¿Que compitamos con las mismas reglas con la TV privada? Es un error conceptual absoluto.

–Pero esa baja de audiencia, ¿no tiene una lectura? Puede ser porque no interpelan a las audiencias con sus contenidos, porque…
–(interrumpe) Nosotros creemos que tenemos que buscar nuevas audiencias, siempre. Una primera reflexión es que creemos que si las audiencias se miden en Capital y GBA, pensamos que el ciudadano cordobés, santafecino, jujeño, tucumano, no es un ciudadano de segunda. Por lo tanto, tenemos una visión crítica de cómo se miden las audiencias. Segundo punto: también nos interesa cuáles son los contenidos. Porque si la TV privada a veces hace sensacionalismo, las falsas noticias, hay muchas deformaciones que tiene como objetivo ganar audiencia de cualquier manera. Nosotros no lo hacemos. La TV Pública se autolimita, porque es un recetario de buenas prácticas. No nos medimos por ahí. Me preocuparía si estuviéramos haciendo una TV sesgada ideológicamente. Eso sería un grave error.

–Otro de los ejes que planteó cuando asumió era la revalorización del sistema. ¿Cree que lo logró? A simple vista pareciera que el sistema está más debilitado en términos de volumen de producción, de penetración social, de estructura…
–El sistema tiene un vigor muy importante. Agregamos a Tecnópolis el Tecnópolis Federal, donde el año pasado pasaron 6 millones de personas, es una cantidad de argentinos como nunca había pasado. Pakapaka sigue siendo un canal muy visto. Con todas las restricciones de la medición, Pakapaka lidera el segmento infanto-juvenil. A uno le puede gustar mas o menos…

–¿Mide más que Cartoon Network o Disney? Esas señales son líderes hace años en el segmento. ¿Está seguro?
–Sí, depende los meses, pero sí. No es nuestra mirada general, pero lo lidera… Nosotros tuvimos una visión positiva de Encuentro. Creemos que al final, como tantas cosas en el kirchnerismo, se deformó a la luz de la contienda electoral.

–¿Cree que Encuentro tuvo un uso electoralista?
–Sí. El tránsito del cambio cultural lleva tiempo. Construir una audiencia de fanáticos es lo más fácil. Las audiencias de fanáticos las construye cualquiera. Hay que construir auténticamente medios públicos. Un ejemplo es el CCK, donde mucha gente sigue diciendo que nunca va a venir a este lugar mientras le mantengan el nombre. Creo que deberían ver los contenidos, que quizás es más interesante.

–¿Se va a mantener el nombre del Centro Cultural Kirchner?
–Es una ley del Congreso. Hay que acostumbrarse a vivir con plenitud la república. El nombre del centro cultural lo puso una ley del Congreso. Si lo quiere modificar, lo debe hacer el Congreso Nacional. Nuestra visión es que no es bueno en términos de la construcción de una sociedad más cohesionada que se pongan nombres particulares a poco tiempo del deceso de una persona o a la situación de un acto histórico. Hemos expresado nuestra opinión y será el Congreso el que decida.

–La supuesta idea de “tender puentes” muchas veces no se ve representada en la práctica, en situaciones como en las que afirmó, por ejemplo, que a Zamba era un “fanático kirchnerista”, o decir que los kirchneristas lo eran por una cuestión económica.
–Nosotros tenemos esa teoría, algunos otros no. Me parece que lo que se busca, muchas veces, es provocar respuestas estruendosas.

–Pero cuando se muestra un contrato de un trabajador…
–(interrumpe) ¿Nosotros mostramos algún contrato?

–Cuando fue el caso de los directores de Radio nacional cesanteados dijo públicamente que cobraban cien mil pesos, en el caso de Nadia Zyncenko dijo que cobraba 180 mil pesos y ella salió a desmentirlo…
–Nosotros siempre hablamos de promedios… Siempre hay una tensión conceptual entre la exhibición de los datos individuales que corresponden a la privacidad de las personas y la exhibición de los datos públicos. Nosotros manejamos dineros públicos. Siempre tendemos a exhibir promedios. Cuando alguien nos dice “no es así lo que están diciendo”, no tenemos más remedio…

–Hay un conflicto actualmente en la TV Pública con los trabajadores de prensa, a los que se les redujo…
–(interrumpe) Nosotros no mostramos los números.

–Ha hablado de promedios y techos…
–No mostramos los números y, permanentemente, usted en su columna dice que los números no son así.

–Siempre citando la voz de trabajadores.
–¿Para qué la voz de los trabajadores? ¡Que te muestren el recibo!

–Que cada uno cobre lo que tenga que cobrar por su trabajo.
–Pero si dicen que el ministro miente, que te muestren los recibos. Nunca los mostraron. Los números que mostramos en diciembre nadie pudo decir “esto no es así”. Estamos defendiendo al bien común y al contribuyente. Nos sujetamos a la ley de presupuesto.

–¿Pero es un delito que un trabajador cobre 180 mil pesos? Son convenios, es un derecho, no son privilegios.
–Lo que son privilegios es cuando se quiere imponer por la fuerza cuestiones que están por afuera del convenio. Cuando el delegado decide quién viaja y quién no a una cobertura más allá de sus habilidades. Eso pasó en los últimos 25 años en la TV Pública: un pequeño grupo se arrogaba el derecho de manejar los destinos de todos. De ninguna manera sumo ahí a los cuatro sindicatos que hay en la TV Pública, con los cuales tenemos muy bien diálogo con alguno de ellos. Me refiero a un pequeño grupo que privilegia sus intereses personales y su interés de dirigir lo que no le corresponde. Nosotros respetamos a rajatabla los convenios.

–Los trabajadores de prensa dicen que lo violaron.
–Nosotros decimos que no. Decimos que los respetamos a rajatabla.

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–¿Cómo se compatibiliza la idea de “revalorizar” el sistema de medios públicos paralelamente a la reducción de horas de los noticieros, que pasaron de 30 horas semanales a 18, además de que haya un apagón informativo los fines de semana?
–Con responsabilidad de las pequeñas cúpulas sindicales. Nosotros les propusimos, dentro del convenio de periodista, un reacomodamiento de horarios. Que algunos trabajen de lunes a jueves y otros de miércoles a domingo, como suceden en todos los canales. Como no aceptan esas condiciones, lamentablemente… Seguiremos con nuestra voluntad de dialogar sobre ese tema.

–¿Pero no es un problema que la TV Pública cierre el área informativa a los 8 de la noche del viernes y la abra recién el lunes a las 6 de la mañana, sin que haya una guardia periodística?
–Por supuesto. Eso es a lo que se niegan porque no quieren trabajar de acuerdo a lo que el mismo convenio permite.

–¿Ustedes prefieren, entonces, que esté apagada la cobertura periodística del fin de semana antes que…?
–(interrumpe) No. Están chantajeando al conjunto de la sociedad. Nosotros le propusimos eso, pero nadie quiere porque el fin de semana cobran hora extra al 200 por ciento. Algunos querrían pero hay un pequeño grupo que no permite esa situación. Por supuesto que nos preocupa y nos encantaría tener noticieros todos los días, dentro del presupuesto que nos votó el Congreso. El canal público se sostiene con un enorme porcentaje, cercano al 75 por ciento, del presupuesto votado por el Congreso, un 15 por ciento del fondo del Enacom y el resto con publicidad. Contrario a lo que dijeron de que el presupuesto venía de otros lados, de un canon. No es así. ¡Son números! 2700 millones de pesos provienen del presupuesto de la Nación.

–¿Cual es el presupuesto para 2018 de la TV Pública?
–El mismo que tuvimos el año pasado del aporte del Tesoro.

–O sea que es el mismo. La inflación, el aumento de los costos y la devaluación hacen que la TV Pública tenga menos poder adquisitivo. Es decir que, por obligación presupuestaria o por decisión, ¿lo que va a suceder en los medios público este año es un ajuste?
–No diría que la palabra ajuste, sino más bien va a haber un plan de austeridad.

–Que es un ajuste, en realidad. Necesitan bajar costos.
–Necesitamos bajar costos. Es un plan de austeridad.

–Al repasar la programación de la TV Pública se ve muy poca producción propia.
–Estamos lanzando la programación hoy.

–¿Pero va a haber menos producción propia, teniendo en cuenta el presupuesto?
–No.

–¿Va a haber más?
–Va a haber más producción del sistema.

–Cuando lanzó la programación, en marzo de 2016, dijo que iba a haber más producción propia. Hoy la pantalla está llena de latas y material ya emitido.
–Ahora, en este reacomodamiento, hay programas que antes se producían afuera con productoras privadas que se van a producir adentro.

–¿Cuáles?
–Cada noche. Se producía afuera y ahora se va a producir adentro del canal. Hay muchos programas que se producían afuera y que se van a producir dentro del canal. El nuevo programa de (Enrique) Macaya Márquez antes no estaba y ahora se produce adentro del canal.

–¿No va a haber mayor tercerización de contenidos en este contexto de austeridad, entonces?
–No. Al revés. Hay una mayor sinergia del sistema. Va a haber un programa de tango. Vuelve el tango. Eso tiene que hacer la TV pública: hacer lo que los privados no hacen. “La hora del tango” se va a estrenar en mayo, con Canal 7 como primera pantalla. Es una producción propia en el CCK. 13 programas 300 artistas.

–Los trabajadores de Encuentro, DeporTV, Pakapaka y la TV Pública dicen que se produce mucho menos, que hay mucho equipamiento parado. Dan como ejemplo que, de las 16 islas de edición, se utilizan apenas tres.
–Nosotros decimos que no. Se está armando en este momento todo ahora. Va a estar en pleno movimiento.

–¿Cómo es posible que haya más producción propia teniendo en cuenta que las señales de Educar perdieron en los últimos meses cerca de la mitad del personal, entre retiros voluntarios y despidos?
–Hay que analizar el contexto. Es un momento de crisis de los medios, que están en un enorme proceso de transformación en el mundo, creo que el final del camino encierra grandes oportunidades. La gente va a seguir necesitando contenidos. El mundo va a seguir necesitando ser informado, entretenido y educado, y creemos que con mayor nivel de comprensión, irradiación y participación. En ese ecosistema, nosotros pensamos que hay un problema de empleo serio. Estamos con un enorme esfuerzo de comprensión y de diálogo para intentar llegar razonablemente con la misma planta. A veces, siento que los únicos defensores de los medios públicos somos las audiencias y los que conducimos los medios públicos. A veces, se generan situaciones que irresponsablemente ponen en riesgo los medios públicos.

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–¿Qué significa “razonable”?
–Si todas las medidas duras y el esfuerzo que hacemos…. Agradezco al Sindicato Argentino de Televisión (SatSaid), que tiene el 50 por ciento de trabajadores de RTA, que nos acompaña en el duro esfuerzo de no tener aumento de salarios este año.

–¿El Satsaid está acompañando la paritaria del cero por ciento?
–Es muy duro este año. La señal siempre estuvo en el aire. Hemos conseguido que, pese a toda esta transformación, la señal esté en el aire. Hay gente que acompaña, duramente, con esfuerzo y a veces criticando y apretando los dientes. Pensamos que, a veces, en cambio, se dicen palabras demasiado duras sin comprender lo que estamos intentando. No hubo una reducción del personal en Canal 7 en los últimos meses.

–¿La va a haber?
–No, siempre y cuando podamos llevar adelante el plan.

–¿En qué consiste ese plan?
–El plan contempla adecuarnos al presupuesto que votó el Congreso. ¿Qué quieren, sino? ¿Qué asaltemos un banco? ¿Cómo vamos a hacer? ¿O que lleguemos a octubre y no podamos pagar los sueldos? ¿Que hagamos las irresponsabilidades que han hecho los irresponsables del sector privado, encabezados por los medios parakirchneristas, que cuando terminaron de cobrar en diciembre lo que le abonaban por hacer propaganda barata, en febrero cerraron todo? Si hacemos todo lo que tenemos que hacer, vamos a recuperar audiencia y vamos a llegar a fin de año razonablemente con el nivel de plata. Me parece que hay gente que no valora suficientemente el esfuerzo que se está haciendo.

–¿Quiénes son los que no defienden los medios públicos?
–Parte de la conducción del Sipreba en Canal 7.

–¿Cree que no están defendiendo a los medios públicos? ¿No están defendiendo sus derechos?
–No sólo no los defienden sino que los ponen en riesgo. Nosotros respetamos los derechos plenamente. Trabajamos dentro del Estatuto del periodista del año ´74. No tenemos noticieros porque los señores no quieren trabajar los sábados y domingos. ¿El estatuto lo permite?

–El tema es que la ley también dice que si a un trabajador le cambian sus horarios puede considerarse…
–No es así. El estatuto del periodista te permite cambiar horarios. No está saliendo el noticiero de trasnoche porque no aceptan modificar dos horas su horario de trabajo. Esas posiciones rígidas no están ayudando para poder ponernos el objetivo de llegar a fin de año con la misma cantidad de gente a fin de año. Agradezco el gran esfuerzo de comprensión que los directores y los trabajadores de Canal 7 están haciendo para mantener una pantalla, en la que estamos lanzando una programación ambiciosa y que va a tener éxito. En cambio, hay gente que está desprestigiando a la TV Pública. NR

Fuente consultada: Página/12

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