Buenos Aires, 12/12/2018, edición Nº 2219
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Transporte

En la Ciudad, los semáforos cambiarán sus frecuencias según cuán cargado esté el tránsito

Habrá sensores que modificarán la duración de la luz verde. Arrancarán por Libertador y otras avenidas.

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(CABA) Los semáforos de la Ciudad cambiarán su frecuencia según cuán cargado esté el tránsito. Lo anunció la Secretaría de Transporte porteña, que adelantó que el plan arrancará en el segundo semestre en la Avenida del Libertador y luego se extenderá a otras avenidas de alta circulación, como Corrientes, Rivadavia, Pueyrredón e Independencia.

De acuerdo al plan, si los sensores instalados en estas vías detectan mucho tránsito, los semáforos adaptarán su ciclo en tiempo real para descomprimirlas. Hasta ahora, las frecuencias cambiaban sólo según el horario y si era día hábil o fin de semana, sin que se previeran modificaciones por embotellamientos u otros eventos predecibles, como la cercanía de un partido o un recital.

Esta tecnología ya se usa en otras ciudades, como Londres, Berlín y Santiago de Chile. Para llevar adelante el plan, se colocarán más semáforos, sensores, cámaras y carteles de leyenda variable en accesos y puntos estratégicos de la Ciudad. Y, además, toda la red se coordinará en un mismo lugar, el Centro de Gestión de la Movilidad, que será inaugurado en abril en Pedro Chutro y Zavaleta, Parque Patricios.

En este centro se concentrará el monitoreo de tránsito de toda la Ciudad, lo que permitirá planificar distintos perfiles de semáforos según situaciones diversas, además de proveer información para que los vecinos diseñen sus viajes según el estado del tráfico en tiempo real.

Hoy el 80% de los cruces con semáforos están centralizados, lo que permite detectar sus problemas técnicos a distancia. El 20% restante, en cambio, debe ser reparado manualmente y sus desperfectos son informados por los vecinos que hacen el reclamo. El Gobierno porteño anunció que para fines de 2019 el 100% estará integrado en una misma red, lo que permitirá tanto acelerar la respuesta si hay problemas como hacer posible el plan de semáforos adaptativos.

La prueba piloto de este plan será durante el segundo semestre en Libertador entre la cancha de River y la bajada de General Paz, en ambos sentidos. Los semáforos adaptativos se extenderán luego a otras avenidas porteñas de alta circulación. Se prevé instalar entre 200 y 300 en total.

La medida se enmarca en el nuevo Plan de Modernización del Sistema de Señalización Luminosa, cuya implementación arrancará a mediados de 2018 y se extenderá durante cinco años. Además del Centro de Gestión de Movilidad, el proyecto implica sumar 400 sensores a los 80 ya instalados, 122 cámaras de monitoreo a las 2.200 existentes y 26 carteles de leyenda variable a los 50 actuales. Para ello, se renovarán contratos de licitación para mantenimiento y obras.

A su vez, la Ciudad pasará a dividirse en tres áreas de control: sur, norte y Macrocentro. Cada una tendrá una cantidad similar de semáforos y trazas importantes completas, para asegurar su coordinación.

Buenos Aires es una de las ciudades con más cruces con semáforo por habitante: 3.816, es decir, una esquina semaforizada cada 757 vecinos. El Gobierno porteño prevé sumar 80 más. Una de las últimas intersecciones en contar con ellos es la de Melián y Larralde, en Saavedra, donde hubo dos choques el año pasado. Uno de ellos terminó con un colectivo y un camión incrustados en una farmacia.

Las quejas de los vecinos por el tránsito son constantes en la Ciudad. Piquetes, un parque automotor cada vez más grande y cierta falta de coordinación entre las distintas obras públicas no ayudan a la hora de circular por las calles porteñas.

Extensas áreas de la Ciudad están en obra, lo que implica cortes de calles y avenidas. Esto se ve especialmente en los trabajos del Paseo del Bajo, por los cuales desde la semana pasada las avenidas Eduardo Madero y su continuación Ingeniero Huergo son mano única hacia el sur, mientras que por Alicia Moreau de Justo y Antártida Argentina sólo se puede circular hacia el norte.

Los piquetes son otra fuente de complicaciones: el año pasado, el centro porteño tuvo un 32% más que en 2016. Lo indica un estudio elaborado por la consultora Diagnóstico Político (DP), que precisa además que el promedio de cortes por protestas trepó de 1,8 a 2,3 por día, con 849 concentraciones. NR

Fuente consultada: Clarín

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