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El de Medio Ambiente y el empresario inmobiliario están detrás de la junta de dinero. Asimismo, funcionarios juntan todos los meses una caja chicha para llegar con un gran pozo a las elecciones.
(CABA) En el equipo de Mauricio Macri el jefe es su ministro de Medio Ambiente porteño, Edgardo Cenzón, aunque el empresario Nicolás Caputo, centro de los dardos envenenados de los rivales de Pro, colabora con el incipiente operativo. Puertas adentro lo denominan un «facilitador», más que un «recaudador». El equipo general de campaña se reúne todos los lunes por la tarde y los jueves por la mañana en un local de la calle Balcarce 412, a cuatro cuadras de la Rosada.
Macri y Scioli, en tanto, al igual que otros precandidatos como Florencio Randazzo,Sergio Urribarrio José Manuel de la Sota cuentan con una ventaja sustancial frente a Massa o a los también legisladores Sanz, Lilita Carrió y Hermes Binner. Los candidatos «amarillo» y «naranja» disponen de la caja de la administración porteña y bonaerense para, por ejemplo, sus campañas publicitarias. Los amarillos destinarán $ 800 millones a propaganda el año próximo; los naranjas, sólo este año, $ 210 millones, según datos oficiales. «Massa tiene una ventaja y una desventaja con respecto a Scioli y Macri», planteó otro informante. «Al no tener gestión, se evita el desgaste del día tras día. Pero tampoco tiene el acceso a los proveedores del Estado», detalló.
«El aporte de las dietas de los funcionarios porteños, desde directores generales hasta ministros. Los directores aportan $ 1000; los subsecretarios, $ 1200; los secretarios, $ 1400, y los ministros, $ 1800. Es una caja importante para nosotros. Estamos hablando de medio millón en un par de meses», cuenta uno de los recaudadores. La cifra en el massismo es similar: $ 200.000 por mes, gracias al 15% de los legisladores propios. Y así también lo ha hecho Carrió, cuyos legisladores han llegado a sacar préstamos para colaborar con la campaña en tiempos de vacas flacas.