Un grupo de vecinos del barrio porteño de Villa Urquiza, indignados con las obras en construcción que les da dolores de cabeza más de una vez en el día, piden al gobierno de la Ciudad hacer regir como corresponde la prohibición de los ruidos de las construcciones.
Escribe Sofía Quilici.
Esta historia que ya se repitió demasiadas veces comienza cada día con los taladros a las 8.30 de la mañana y a veces más temprano, lo cual molesta a los residentes de la zona, quiénes solicitan que el horario en el que se realicen estos ruidos sea, por ejemplo, e 9 a 13 y de 15 a 20 y los sábados de 10 a 15.
Esto trae como consecuencia rajaduras en la pared, ensordecimiento, dolores de cabeza y rotura de caños y otros artefactos de las casas. Es por eso que habría prestar más atención a las cuestiones de seguridad en estos casos para bienestar de todos.