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El Gobierno de la Ciudad oficializó finalmente la adjudicación para la operación de la Línea T1 de Trambús, el nuevo sistema de transporte eléctrico que busca cubrir recorridos transversales en la Capital. El contrato quedó en manos de Transportes Lope de Vega, una empresa subsidiaria del Grupo DOTA (que ya opera líneas como la 76, 91 y 135), confirmando así el liderazgo de este holding en el transporte automotor porteño.
DOTA era la candidata más firme para ganar la licitación, ya que a través de sus firmas Megacar y Todobus fue la encargada de proveer las unidades eléctricas. A diferencia del sistema de colectivos tradicionales, estas unidades son propiedad del Estado porteño (vía SBASE) y no de la empresa privada.
A pesar de su nombre comercial —que juega con la ambigüedad de la palabra «tranvía»—, el Trambús es técnicamente un sistema de buses eléctricos de alta tecnología. Funcionan a batería, no requieren catenarias (cables aéreos) y se integrarán a la normativa porteña que exige que todas las unidades nuevas incorporadas desde 2025 sean de baja emisión.
En paralelo a la operación, la Ciudad adjudicó a la firma Bencen Construcciones la creación de los «paradores icónicos». Estas estaciones especiales contarán con:
El Trambús está pensado para cubrir trayectos que hoy no tienen una conexión directa eficiente, reemplazando en los hechos proyectos postergados como la Línea I del Subte.
Se espera que comience a funcionar entre fines de este año y principios del próximo. Conectará los barrios de:
Este ramal tiene su inicio de operación previsto para el año 2027 y recorrerá:
Aunque el anuncio del Trambús promete modernizar el transporte en superficie, el proyecto ha generado críticas por parte de especialistas en urbanismo. La Línea T1 finalizará en el Centro de Trasbordo Sáenz (Pompeya), pero en los anuncios oficiales se omitió cualquier referencia a la esperada estación Sáenz de la Línea H.
Esta obra del Subte, considerada clave para la conectividad del sur de la Ciudad, se encuentra paralizada hace más de una década. Según algunos analistas, la apuesta por el Trambús podría ser la señal definitiva de que la red de Subtes no sumará nuevos kilómetros en el corto plazo, priorizando soluciones de superficie de menor costo de infraestructura.