Newsletter Subscribe
Enter your email address below and subscribe to our newsletter
Enter your email address below and subscribe to our newsletter
Llega febrero y los corsos se transforman en un tema de discusión para los vecinos. Léjos de los antiguos festejos populares llenos de carrozas y fiesta, ahora se han transformado en lugares donde se hace presente la violencia, el alcohol y las drogas.
Escribe Rodolfo Iglesias
Los vecinos de la plaza Félix Lima del barrio de Núñez tendremos que soportar otro año más un corso que se extiende todos los fines de semana de febrero anteriores al Carnaval. Los ruidos, el exceso de alcohol, la suciedad en calles y veredas son algunas de las consecuencias de la convocatoria. Durante todo el año, los domingos y miércoles los murguistas ensayan en la plaza para actuar en un evento al que sólo asisten ellos mismos. Estos ensayos producen tal nivel de ruido que no permiten descansar, leer o practicar actividad alguna. Las autoridades del gobierno de la ciudad deberían encontrar la forma de conjugar el derecho ciudadano de vivir tranquilo en su propia casa (de todos) con la diversión (de algunos).