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A diferencia del tradicional, el negro no tiene un olor tan invasivo y mejora el sabor
(CABA) El ajo negro proviene del ajo común. Mediante un lento proceso, este famoso condimento de la cocina asiática logró introducirse en el mercado de América del Norte y Sur. Mediante la cocción de los bulbos del ajo a bajas temperaturas, comienza su elaboración, en donde en un delicado proceso el ajo termina resultando con sus «dientes negros».
El ajo negro es muy popular en Estados Unidos (black garlic) y se lo puede encontrar en platos de alta cocina en famosos restaurantes. El sabor final de este ingrediente es algo ácido y ligeramente dulce, en donde su volumen se reduce notablemente. Es, de hecho, el ajo blanco tradicional en donde sus cambios que permiten que se modifiquen sus propiedades y se convierta en un potente antioxidante. A diferencia del ajo normal, tiene como ventajas no tener un olor tan invasivo ni un sabor tan fuerte. De manera opuesta a lo que indica su apariencia, sabe dulce, con cierto gusto a regaliz y toques de vinagre.
El ajo negro puede convertirse en un nuevo aliado para complementar e incorporar en la dieta. Considerado un súper alimento con propiedades amplificadas, este tipo de ajo caramelizado fue utilizado por primera vez como un ingrediente en la cocina asiática. Es producto de calentar bulbos de ajo enteros en el transcurso de varias semanas, un proceso que resulta en dientes de color negro. Muchos confunden este proceso con la fermentación, pero no es el caso, dado que no involucra la reproducción de microbios.
Algunas de las propiedades del ajo negro incluyen la mejora de las defensas del cuerpo para combatir enfermedades y otros desequilibrios físicos. Y no se detiene ahí, sino que también es:
Se pueden consumir entre uno y tres dientes de ajo diariamente, comenzando por uno a la mañana en ayunas. La recomendación es que se lo incorpore a la alimentación pero lejos de los horarios de sueño, ya que puede prolongar su efecto energizante durante casi ocho horas. Por el contrario, si se va a realizar ejercicio físico, es una excelente opción para sentirse revitalizado.
Para incorporarlo en las comidas, se lo puede incluir en forma de puré o cortado en rodajas finas. Queda muy bien con la pizza, el arroz y las pastas. Con un toque de aceite de oliva puede convertirse en un gran aliado para la carne y el pescado blanco. También se lo puede utilizar como un rico condimento. FB