Buenos Aires, 22/04/2026, edición Nº 4907

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El trastorno que no te permite distinguir los colores

Alrededor de 8% de los hombres y menos del 1% de las mujeres no pueden distinguir el rojo del verde

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(CABA) Es en el cerebro donde se interpreta el color. Las células sensoriales de la retina que reaccionan en respuesta a la luz son de dos tipos: conos y bastones. Las segundas se activan con bajos niveles de iluminación y permiten percibir la distinta gama de grises. Las primeras, en cambio, funcionan de día y, en ambientes iluminados, hacen posible la visión de los colores. A su vez, existen tres tipos de conos: uno especialmente sensible a la luz roja, otro a la verde y un tercero a la azul. La combinación de estos tres colores básicos permite que un ser humano normal perciba toda la gama cromática.
Tanto los conos como los bastones se conectan con los centros cerebrales de la visión por medio del nervio óptico. Los daltónicos no distinguen bien los colores debido al fallo de los genes encargados de producir los pigmentos fotosensibles específicos de los conos. Así, dependiendo del pigmento defectuoso, la persona confundirá unos colores u otros.
A veces, el trastorno es tan leve que pasa desapercibido. Otras veces, puede producir serios problemas laborales. Por ejemplo, un guardia de tráfico o un taxista daltónico no diferenciará los colores de un semáforo. No hay cura para la ceguera al color, pero en los últimos años se han hecho desarrollos tecnológicos en filtros especiales que permiten que las personas con trastornos en la visión del rojo y verde perciban mejor estos colores.
Recordemos que ojos y vías neurales se encuentran intactos pero reciben un mensaje confuso. A partir de esto se han desarrollado filtros especiales multirranurados que bloquean selectivamente determinadas longitudes de onda del espectro de luz visible, junto a aquellas que estimulan los conos alterados, que causan la distorsión del color percibida por el paciente. Al incrementar la separación entre las señales de rojos y verdes, mejoran la percepción del color del individuo.
Al momento, estos filtros no se encuentran a la venta en el país, aunque en el Servicio de Oftalmología del Hospital Italiano estamos iniciando el análisis de efectividad de dichos dispositivos en los pacientes con disfunción en la visión del color, a los efectos de incorporarlos como ayudas ópticas. No se trata de una cura, pero sí de un dispositivo de ayuda óptica que mejora la calidad de vida, como los lentes para quienes tienen presbicia. Las investigaciones nos permiten vislumbrar un futuro de brillantes colores. FB

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