Buenos Aires, 21/10/2017, edición Nº 1802

Viajar en colectivo a diario sería más saludable que trasladarse en bici o a pie

Así lo asegura un estudio que se basa en una cuestión de probabilidades para garantizar un mínimo de ejercicio físico a diario.

¿Ir al trabajo en colectivo es más saludable que ir en auto? La respuesta resultaría obvia. Sin embargo, aparentemente, usar transporte público aporta más beneficios a la salud. Sí, incluso más que trasladarse en bicicleta o a pie.

Suena extraño, pero esas son las conclusiones de un estudio presentado la semana pasada en la conferencia anual de la American Heart Association. La investigación comparó el estado físico de personas que a diario viajan en colectivo, subte o tren -o combinan varios de esos medios de transporte- para ir a trabajar, con el de aquellos viajan en su propio auto, caminando o en bicicleta.

Sorprendentemente, viajar en transporte público sería mejor para la hipertensión y la diabetes que hacer el viaje a pie o en bicicleta: aquellos que tomaron trenes o colectivos redujeron un 27% el riesgo de sufrir hipertensión, y un 34% la diabetes en comparación con los otros grupos.

Los investigadores que impulsaron el estudio, que involucró a más de 5900 casos, pertenecen al Centro de Servicios de Salud de Moriguchi en Osaka, Japón. Explican que se trata de una cuestión de porcentajes y de probabilidades. Esto es que existen más posibilidades de que una persona haga a diario una breve caminata para subirse a un transporte público y llegue a su trabajo, que contar todos los días con el tiempo suficiente como para hacer ese trayecto a pie o en bici. El no contar con esos minutos extra, los problemas climáticos y los contratiempos de último momento atentarán contra que el caminar o ir en bici sea una práctica diaria. Porque no son pocas las veces que, durante la semana, terminan echando mano al auto para llegar a horario.

colectivo

Un ejercicio físico regular
“Si tardan más de veinte minutos para llegar al trabajo a pie o en bicicleta, muchas personas usarán su auto”, señala la doctora Hisako Tsuji, directora del estudio. “El público debe considerar tomar el transporte público como parte de un ejercicio físico regular”, agrega. Según la investigadora, “podría ser útil para los médicos recetar a sus pacientes cómo desplazarse hacia el trabajo”.

No se trata del primer estudio que postula e investiga las ventajas de viajar en colectivo. En agosto de 2010, el American Journal of Preventive Medicine, publicó una investigación que estuvo a cargo de John M. Mac Donald, de la Universidad de Pensilvania, junto con un grupo de expertos del think tank Rand, que concluyó que quienes se movilizan por una ciudad a bordo de transportes públicos se mantienen más delgados que los que se trasladan en su propio automóvil.

Como hallazgo científico postulaba algo que para la mayoría resulta obvio: caminar hasta la parada, subir al colectivo, tren o subte, mantener el equilibrio a bordo, hacer lugar para un pasajero más, evitar a los amigos de lo ajeno, bajar y caminar hasta el destino implica un mayor consumo de calorías que el subirse al coche y conducir.

Durante un año los investigadores evaluaron a usuarios de la red de transporte público y los compararon con automovilistas. Los resultados permitieron cuantificar el beneficio del esfuerzo: quienes viajaban en colectivo o tren habían perdido, en promedio, tres kilos en un año, frente a los que iban al trabajo en su propio vehículo.

Adelgazar arriba del colectivo
¿Es posible adelgazar viajando en colectivo? “Claro que sí –dice la doctora María Emilia Mazzei, asesora nutricional de la Fundación Cardiológica Argentina-. La gente cree que la solución para la obesidad es ir al gimnasio, pero no es consciente de la cantidad de calorías que suma la vida sedentaria.”

Según los datos que aporta Mazzei, si una persona hace la cama todos los días, baja de su edificio por la escalera, y de lunes a viernes toma el colectivo dos paradas más lejos y se baja dos paradas antes, al mes habrá bajado medio kilo, y al año, seis kilos.

El cálculo que hace es el siguiente: se consumen 4,2 calorías por minuto de caminata o actividad física. “Hacer la cama insume unas 15 flexiones. Bajar tres escaleras equivale a subir una. Retrasar unas paradas implica caminar 32 cuadras diarias. Si se suma todo, ya se hacen 24 minutos de ejercicio de ida y otros 24 de vuelta del trabajo. Son 200 calorías menos por día, 1000 por semana, 4000 por mes. Para bajar un kilo de grasa se requiere quemar 7650 calorías. Es decir que en un mes se habrá bajado al menos medio kilo, casi sin darse cuenta”, dice Mazzei.

Los investigadores estadounidenses, en tanto, concluyeron que, cuanto más extendida está la red de transporte público de una ciudad, tanto más delgados y saludables serán sus ciudadanos. En cambio, cuando, ante la falta de opciones, deciden movilizarse a todos lados en auto, acumularán más kilos.

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Fuente: La Nación

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